Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol.

Albert Camus

Quien no castiga el mal, ordena que se haga.

Leonardo Da Vinci

El hombre crece cuando se arrodilla.

Alessandro Manzoni

Una palabra es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre.

Sófocles

A veces conviene cerrar un ojo, pero no es prudente cerrar ambos a la vez.

Arturo Graf

Una era construye ciudades. Una hora las destruye.

Lucio Anneo Séneca

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.

Pablo Neruda

Yo no cito a otros más que para expresar mejor mi pensamiento.

Michel Eyquem de Montaigne

Una casa es el lugar donde uno es esperado.

Antonio Gala

Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas.

Pablo Neruda


Jonathan Swift


Apolo, el dios de la medicina, solía enviar las enfermedades. En el principio, los dos oficios eran uno solo, y sigue siendo así.


Es un axioma que aquel a quien todos conceden el segundo lugar, tiene méritos indudables para ocupar el primero.


Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande viene a caer en poder de algún perro principal, el cual lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.


La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia.


Visión es el arte de ver las cosas invisibles.


Señor, quisiera saber quien fue el loco que inventó el beso.


Ningún hombre aceptará un consejo, pero todos aceptarán dinero. De donde se deduce que el dinero vale más que el consejo.


¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!


Los mejores médicos del mundo son: el doctor dieta, el doctor reposo y el doctor alegría.


El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.


Ningún hombre sabio quiso nunca ser joven.


La mayoría de las personas son como alfileres: sus cabezas no son lo más importante.


Un solo enemigo puede hacer más daño que el bien que se pueden hacer diez amigos juntos.


Nada es constante en este mundo sino la inconstancia.


Cuando el diablo está satisfecho, es una buena persona.


Todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie querría ser viejo.


Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se equivocó, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer.


Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él.


La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse.


Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.



Jonathan Swift

Jonathan Swift, (1667-1745) Político y escritor irlandés.