Saludable es al enfermo la alegre cara del que le visita.

Fernando de Rojas

La vida es fascinante: sólo hay que mirarla a través de las gafas correctas.

Alejandro Dumas

La libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres.

Manuel Azaña

Fingimos lo que somos; seamos lo que fingimos.

Pedro Calderón de la Barca

Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.

Michel Eyquem de Montaigne

La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.

Juan XXIII

La más segura cura para la vanidad es la soledad.

Thomas C. Wolfe

Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.

Nicolás Maquiavelo

El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.

Proverbio chino

Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras.

William Shakespeare


Camilo José Cela


La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.


Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.


En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.


¿Para qué es oro el tiempo más que para verlo pasar acariciándolo?


Estas páginas accesorias con las que suele ser costumbre presentar las nuevas salidas de los libros, se agostan sobre la marcha y con ellas no valen vitaminas, ni testovirones, ni paños calientes.


La duda, esa vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es -lo que queda dicho- una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas.


La muerte es algo tan tremendamente airado, que sólo la desnudez, la elemental desnudez, puede escindirla del ridículo.


No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.


La muerte es dulce; pero su antesala, cruel.


Pensar en viejo me abruma y, sin embargo, pensar en joven, en sano y arrogante joven, me parece tan insípido...


Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.


La muerte es una amarga pirueta de la que no guardan recuerdo los muertos, sino los vivos.


La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.


Si el escritor no se siente capaz de dejarse morir de hambre, debe cambiar de oficio. La verdad del escritor no coincide con la verdad de quienes reparten el oro.


Cuando las deudas no se pagan porque no se puede, lo mejor es no hablar de ellas y barajar.


Para escribir sólo hay que tener algo que decir.


La filosofía del vagabundo se apoya en la no necesidad de nada y el buen talante de aceptarla sin queja alguna.


El toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros.


Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.


A siete años de un suceso, el suceso ya es otro.



Camilo José Cela

Camilo José Cela, (1916-2002) Escritor español.