A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.

Marcel Proust

¿Puede ser por ventura amado el que a nadie ama?

Demócrito de Abdera

El amor es el gran refugio del hombre contra la soledad, la inmensa soledad que le han impuesto la naturaleza, la especie, las leyes eternas.

Henry Bataille

El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.

Voltaire

Puedes llegar a cualquier parte, siempre que andes lo suficiente.

Lewis Carroll

Ciudad grande, soledad grande.

Estrabón de Amasia

El ejemplo es una lección que todos los hombres pueden leer.

Morris West

Una situación se convierte en desesperada cuando empiezas a pensar que es desesperada.

Willy Brandt

El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

Aristóteles

La meditación es el ojo del alma.

Jacques Benigne Bossuet

Benjamin Franklin


El cielo cura y el médico cobra la minuta.


No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.


Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.


El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.


Un camino de mil millas comienza con un paso.


La peor decisión es la indecisión.


Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica; la otra mitad practica lo que censura; el resto siempre dice y hace lo que debe.


El que compra lo supérfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.


El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.


Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo.


Toma consejo en el vino, pero decide después con agua.


Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo.


Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee.


¡Arriba, haragán! ¡No desperdicies la vida! Ya dormirás bastante en la sepultura.


La ociosidad camina con tanta lentitud, que todos los vicios la alcanzan.


Jamas hubo una guerra buena o una paz mala.


Yo creo que el mejor medio de hacer bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla.


Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.


Más de un hombre hubiera sido peor si su fortuna hubiese sido mejor.


No anticipéis las tribulaciones ni temáis lo que seguramente no os puede suceder. Vivid siempre en un ambiente de optimismo.


Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.


No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder.


Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.


De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.


Donde mora la libertad, allí está mi patria.


Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él.


El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.


Hay tres amigos fieles; una esposa anciana, un perro viejo y dinero contante y sonante.


Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás.


Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo.


Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza.


La honradez reconocida es el más seguro de los juramentos.


Incluso la paz se puede comprar a un precio demasiado alto.


La ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo.


Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.


El hombre descontento no encuentra silla cómoda.


La necesidad nunca hizo buenos negocios.


La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.


El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.


Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.


Nada existe más dulce que la miel. Excepto el dinero.


El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos.


La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.


Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.


No malgastes tu tiempo, pues de esa materia está formada la vida.


Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.


Si los hombres son tan perversos teniendo religión, ¿cómo serían sin ella?.


O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos.


Tres podrían guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto.


La llave que se usa constantemente reluce como plata: no usándola se llena de herrumbre. Lo mismo pasa con el entendimiento.


Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas.


Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.


Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.


Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes.


La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.


El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.


Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas.


No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos.


Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.


Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco.


No perdáis una hora, porque no estáis seguros de un minuto.


El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.


El primer error que se comete en los negocios públicos es consagrarse a ellos.


La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro.


Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas.


El que vive de esperanzas, muere de sentimiento.


Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.


Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.


Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio.


Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.


La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.


Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios.


Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.




Benjamin Franklin, (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.