Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.

John Stuart Mill

Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.

Confucio

Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.

Benjamin Franklin

La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes.

José Martí

El amor tiene dos leyes: la primera, amar a los otros; la segunda, eliminar de nosotros aquello que impide a los otros amarnos.

Alexis Carrel

Una mala causa será defendida siempre con malos medios y por hombres malos.

Thomas Paine

Toda noble empresa parece al principio imposible.

Thomas Carlyle

Muchas maravillas hay en el universo; pero la obra maestra de la creación es el corazón materno.

Ernest Bersot

Perdona a tus enemigos, pero jamás olvides su nombre.

John Fitzgerald Kennedy

El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.

Lucio Anneo Séneca


Benito Pérez Galdos


El verdadero amor, el sólido y durable, nace del trato; lo demás es invención de los poetas, de los músicos y demás gente holgazana.


Yo no tengo la culpa de que la vida se nutra de la virtud y del pecado, de lo hermoso y de lo feo.


El mal, en cualquier forma que tome dentro de lo humano, no tiene significación alguna para una alma fuerte, aplomada y segura de sí misma.


Dichoso el que gusta las dulzuras del trabajo sin ser su esclavo.


El miedo es la forma de nuestra subordinación a las leyes físicas.


Al amor no se le dictan leyes.


Asusta pensar que acaso las admiraciones más sinceras que tenemos son las de las personas que no nos han comprendido.


Que cada cual siga su inclinación, pues las inclinaciones suelen ser rayas o vías trazadas por un dedo muy alto, y nadie, por mucho que sepa sabe más que el destino.



Benito Pérez Galdos

Benito Pérez Galdos, (1843-1920) Escritor español.