Si los hombres emplean su libertad de tal manera que renuncian a ésta, ¿puede considerárseles por ello menos esclavos? Si el pueblo elige por un plebiscito a un déspota para gobernarlo, ¿sigue siendo libre por el hecho de que el despotismo ha sido su propia obra?

Herbert Spencer

Me gusta más la verdad cuando soy yo quien la descubre que cuando es otro quien me la muestra.

Vincent Voiture

Los políticos honrados se quitan de en medio cuando cae sobre ellos la sospecha.

Antonio Gala

Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.

Juan XXIII

La melancolía es la felicidad de estar triste.

Victor Hugo

No es vergonzoso nacer pobre, lo es el llegar a serlo por acciones torpes.

Menandro de Atenas

No frecuentes las malas compañías, no sea que aumente su número.

George Herbert

Cuando se dice que el dinero no hace la felicidad se alude, evidentemente, al de los demás.

Sacha Guitry

No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la necesidad de la protección de un padre.

Sigmund Freud

El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.

Eleanor Roosevelt

Francis Bacon


Sólo obedeciéndola se doblega a la naturaleza.


Un joven en años puede ser viejo en horas, si no ha perdido el tiempo.


El argumento se semeja al disparo de una ballesta, es igual de efectivo dirigido a un gigante que a un enano.


En lo que acción se refiere, el hombre no puede hacer otra cosa que aproximar o separar los cuerpos naturales; lo demás lo realiza la naturaleza.


Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a sus víctimas. He ahí su sabiduría.


La perfección de la propia conducta estriba en mantener cada cual su dignidad sin perjudicar la libertad ajena.


La discreción es una virtud, sin la cual dejan las otras de serlo.


Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.


Quisiera vivir para estudiar, no estudiar para vivir.


El egoísta sería capaz de pegar fuego a la casa del vecino para hacer freir un huevo.


La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad.


He preferido estudiar los libros que a los hombres.


Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia.


La bajeza más vergonzosa es la adulación


Cuando el peligro parece ligero, deja de ser ligero.


La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad.


El mar, por su naturaleza, estaría tranquilo y quieto si los vientos no lo revolvieran y turbaran. De la misma manera el pueblo estaría quieto y sería dócil si oradores y sediciosos no lo removiesen y agitasen.


Poca ciencia aleja muchas veces de Dios, y mucha ciencia conduce siempre a él.


El hombre que se muestre solícito y cortés con un extranjero demuestra que es ciudadano del mundo.


Mientras admiramos y exaltamos las facultades de la inteligencia humana, nos olvidamos de buscar sus verdaderos colaboradores.


El tiempo es la medida de los negocios, como el dinero lo es de las mercancías.


Las democracias suelen ser más tranquilas y están menos expuestas a la sedición que el régimen gobernado por una estirpe de nobles.


La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil, y el escribir, preciso.


Un hombre no es más que lo que sabe.


Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.


El malo, cuando se finge bueno; es pésimo.


La esperanza es un buen desayuno pero una mala cena.


La belleza es como la fruta estival: fácil de corromper y de corta duración.


El papel más honroso en una conversación corresponde al que da la ocasión a ella, y luego al que la dirige y hace que se pase de un asunto a otro, pues así uno dirige la danza.


La maravilla de un solo copo de nieve supera la sabiduría de un millón de meteorologistas.


La cabeza de muchas personas de alta estatura se parece a las casas; el piso mas alto es el peor amueblado.


Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.


El respeto de sí mismo es, después de la religión, el principal freno de los vicios.


Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas.


Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.


Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; mas si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas.


La soberanía del hombre está oculta en la dimensión de sus conocimientos.


El silencio es la virtud de los locos.


Los Estados son grandes máquinas que se mueven lentamente.


La ocasión hay que crearla, no esperar a que llegue.


Los descubrimientos ya logrados se deben al azar y a la experiencia vulgar más que a la ciencia.


Nada se sabe bien sino por medio de la experiencia.


La duda: la escuela de la verdad.


La envidia es el gusano roedor del mérito y de la gloria.


Lo malo cuando se finge bueno, es pésimo.


El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.


La antigüedad del tiempo es la juventud del mundo.


Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad.


El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el máximo innovador.


En materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar.


La felicidad de los grandes consiste no en sentirse felices, sino en comprender cuan felices piensan otros que han de ser ellos.


Sin la amistad, el mundo es un desierto.


Nada induce al hombre a sospechar mucho como el saber poco.


La muerte es el menor de todos los males.


Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral.


Escoger el propio tiempo es ganar tiempo.


No hay cosa que haga más daño a una nación como el que la gente astuta pase por inteligente.


La lógica, dado el mal uso que de ella se hace, vale más para estabilizar y perpetuar los errores cimentados sobre el terreno de las ideas vulgares, que para conducir al descubrimiento de la verdad.


El conocimiento es poder.




Francis Bacon, (1561-1626) Filósofo y estadista británico.