Por eso América: si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si quieres la justicia defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios.

Juan Pablo II

La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz.

Thomas Mann

Con el poder mantenemos una relación ambigua: sabemos que si no existiera autoridad nos comeríamos unos a otros, pero nos gusta pensar que, si no existieran los gobiernos, los hombres se abrazarían.

Leonard Cohen

No es bueno que los hombres sepan hasta que punto somos buenos.

Gilbert Keith Chesterton

Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.

Demócrito de Abdera

Escribe en la arena las faltas de tu amigo.

Pitágoras de Samos

Es más acertado contener a los niños por honor y ternura, que por el temor y el castigo.

Publio Terencio Afer

Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos.

Henry David Thoreau

Pienso, luego existo.

René Descartes

Los defectos, como las pajas, sobrenadan en la superficie; el que quiere encontrar perlas, debe sumergirse.

John Dryden

Platón

Platón


Lo que no sé, tampoco creo saberlo.


Es necesario diferenciar las cosas: lo que siempre existe sin haber nacido, y lo que siempre está comenzando sin jamás llegar a ser.


Los espíritus vulgares no tienen destino.


Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.


La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser.


El hombre embrutecido por la superstición es el más vil de los hombres.


El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.


El más importante y principal negocio público es la buena educacion de la juventud.


La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.


En torno de la esencia está la morada de la ciencia.


Dos excesos deben evitarse en la educacion de la juventud; demasida severidad, y demasiada dulzura.


La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.


Debemos buscar para nuestros males otra causa que no sea Dios.


De virtud hay una especie, de maldad, muchas.


La civilización es la victoria de la persuasión sobre la fuerza.


Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.


A vosotros (políticos) os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro, para que seáis en nuestra República nuestros jefes y vuestros reyes.


Así como los ojos están formados para la astronomía, los oídos lo están para percibir los movimientos de la armonía.


La buena fe es el fundamento de toda sociedad, la perfidia es la peste.


Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta.


El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida.


Allí donde el mando es codiciado y disputado no puede haber buen gobierno ni reinará la concordia.


Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra.


La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan.


Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen.


Todo lo que se llama estudiar y aprender no es otra cosa que recordar.


Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.


No es en los hombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar la verdad.


El amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.


La mejor tumba es la más sencilla.


Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad.


El virtuoso se conforma con soñar lo que el pecador realiza en la vida.


El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.


La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo.


La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo.


Si el semblante de la virtud pudiera verse, enamoraría a todos.


El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.


El tiempo es una imagen móvil de la eternidad.


No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe.


Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa; pues sin causa nada puede tener origen.


Donde reina el amor, sobran las leyes.


Son filósofos verdaderos aquellos a quienes gusta contemplar la verdad.


Teme a la vejez, pues nunca viene sola.


El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento.


La belleza es el esplendor de la verdad.


La libertad está en ser dueños de la propia vida.


Aprendiendo a morir sea prende a vivir mejor.


No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad.


Lo que se mueve por sí mismo es inmortal.


Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo.


Frío e insípido es el consuelo cuando no va envuelto en algún remedio.


Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.


Los hombres viven celosos de la inmortalidad.


El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.


¿Quién es, pues, el creador y padre de este Universo? Difícil es encontrarlo; y cuando se ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca.


Si bien buscas, encontrarás.


En todas las cosas, naturales y humanas, el origen es lo más excelso.



Platón

Platón, (427 AC-347 AC) Filósofo griego.