Detesto más las malas máximas que las malas acciones.

Jean Jacques Rousseau

Prefiero saber apreciar lo que no puedo tener, que tener lo que no soy capaz de apreciar.

Orison Swett Marden

Los resultados de los cambios políticos rara vez son aquellos que sus amigos esperan o que sus enemigos temen.

Thomas Henry Huxley

El arte nunca progresa, evoluciona.

Raul Soldi

La libertad es un aire habitual, sin perfumes exóticos, que se respira junto con el oxígeno sin pensarlo, pero conscientes de que existe.

Juan Carlos Onetti

La familia es un nido de perversiones.

Simone de Beauvoir

Si esta es vuestra forma de amar, os ruego que me odiéis.

Molière

No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.

Woody Allen

En la naturaleza las cosas están mucho más separadas que las almas.

Georg Simmel

Alábate, cesto, que venderte quiero.

Refrán

Aristóteles

Aristóteles


No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.


El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.


La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.


No basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad.


Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido.


No todo término merece el nombre de fin, sino tan sólo el que es óptimo.


El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.


El imitar es connatural al hombre.


La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia.


La virtud es una disposición voluntaria adquirida, que consiste en un término medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto.


Los sabios tienen las mismas ventajas sobre los ignorantes que los vivos sobre los muertos.


Los dialécticos y los sofistas, en sus disquisiciones, se revisten de la apariencia de filósofos.


Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto.


El hombre solitario es una bestia o un dios.


La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.


Solamente haciendo el bien se puede realmente ser feliz.


Todos o casi todos distinguen el alma por tres de sus atributos: el movimiento, la sensación y la incorporeidad.


Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.


Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.


Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.


El verdadero discípulo es el que supera al maestro.


La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.


Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.


Enseñar no es una función vital, porque no tienen el fin en sí misma; la función vital es aprender.


No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian, sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje.


Cometer una injusticia es peor que sufrirla.


No conviene hablar del pudor como de una virtud. Se parece más bien a una emoción que a una disposición adquirida. Se define, pues, como un miedo de dar de sí una mala opinión.


Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia.


El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.


La verdadera causa final reside en los seres inmóviles.


Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.


La naturaleza no hace nada en vano.


Todo acto forzoso se vuelve desagradable.


El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.


Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.


El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.


Todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores.


Es preciso que la filosofía sea un saber especial, de los primeros principios y de las primeras causas.


Los predicados del predicado se extienden también al sujeto.


Platón es mi amigo, pero más amigo es la verdad.


La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.


El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe.


La bestialidad es un mal menor que la perversidad, pero es más temible.


El amor sólo se da entre personas virtuosas


La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.


Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.


Las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias.


Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.


El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.


Y es que la naturaleza no hace nada en vano, y entre los animales, el hombre es el único que posee la palabra.


Es propio del filósofo poder especular sobre todas las cosas.


Como la vista es al cuerpo, la razón es al espíritu.


Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad.


La belleza del hombre está o en la sonoridad, o en el significado.


La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder.


Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.


El instante es la continuidad del tiempo, pues une el tiempo pasado con el tiempo futuro.


Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.


Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.


Si los ciudadanos practicasen entre sí la amistad, no tendrían necesidad de la justicia.


Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.


No hay que prestar atención a quienes nos aconsejan, so pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, so pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales.


Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.


El movimiento no existe fuera de las cosas, pues todo lo que cambia, o cambia en el orden de la sustancia o en la cantidad, o en la calidad, o en el lugar.


La necesidad ha hecho aparearse a quienes no pueden existir el uno sin el otro, como son el varón y la mujer.


La esperanza es el sueño del hombre despierto.


Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes, lo mismo ocurre con los placeres correspondientes. Hay placeres que derivan de actividades nobles, y otros de vergonzoso origen.


Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.


Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.


No hay nada que envejezca tan pronto como el recuerdo del beneficio.


Es necesario que haya uno o varios principios y aun, en caso de existir uno sólo, que éste sea inmóvil e inmutable.


La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.


Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.


Si el espíritu es un atributo divino, una existencia conforme al espíritu será verdaderamente divina.


Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.


En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.


La ciencia es respecto del alma lo que es la luz respecto de los ojos, y si las raíces son amargas, los frutos son muy dulces.


Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.


Movimiento es el paso de la potencia al acto.


Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.


Si nada hay eterno, no es posible la producción ni la generación.


No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.


El mando de muchos no es bueno; basta un solo jefe.


Una definición es una frase que significa la esencia de una cosa.


A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto.


La mente siempre tiene razón, mientras que el apetito y la imaginación pueden equivocarse.


El amigo de todo el mundo no es un amigo.


Todo lo que se mueve es movido por otro.


Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.


La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.


Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos.


Gracias a la memoria se da en los hombres lo que se llama experiencia.


Saber es acordarse.


Todos los gobiernos mueren por la exageración de su principio.


El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.


El hombre es un animal político.


No hay genio sin un gramo de locura.


Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito.


Todo hombre, por naturaleza, desea saber.


Es absolutamente imposible demostrarlo todo.


El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento.


Los discursos inspiran menos confianza que las acciones.


La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.


Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.


El único Estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.


Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.


Las ciencias tienen las raíces amargas, pero muy dulces los frutos.


Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe, ni cuando debe.


No hace falta un gobierno perfecto; se necesita uno que sea práctico.


La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.


Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.


Tiempo es la medida del movimiento entre dos instantes.


El entendimiento es una tabla lisa en la cual nada hay escrito.


El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal.


La única verdad es la realidad.


La poesía es más profunda y filosófica que la historia.


Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.


El fin de la ciencia especulativa es la verdad, y el fin de la ciencia práctica es la acción.


Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.


El que posee las nociones más exactas sobre las causas de las cosas y es capaz de dar perfecta cuenta de ellas en su enseñanza, es más sabio que todos los demás en cualquier otra ciencia.


La democracia ha surgido de la idea de que sí los hombres son iguales en cualquier respecto, lo son en todos.


Las enseñanzas orales deben acomodarse a los hábitos de los oyentes.


Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.


En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.


Aprendemos, o por inducción o por demostración. La demostración parte de lo universal; la inducción de lo particular.


En las adversidades sale a la luz la virtud.


La virtud resplandece en las desgracias.


Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.


Un estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.


Así como los ojos de los murciélagos se ofuscan a la luz del día, de la misma manera a la inteligencia de nuestra alma la ofuscan las cosas evidentes.



Aristóteles

Aristóteles, (384 AC-322 AC) Filósofo griego.