La verdad es bella, sin duda, pero las mentiras también lo son.

Ralph Waldo Emerson

No existe el presente: Lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado.

Michel Eyquem de Montaigne

¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mi. Asunto mío es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mi.

Simone Weil

La poesía nace del dolor. La alegría es un fin en sí misma.

Pablo Neruda

¡Quién necesita piedad, sino aquellos que no tienen compasión de nadie!

Albert Camus

Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.

Paul Ambroise Valéry

La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural.

Confucio

Crear es tan difícil como ser libre.

Elsa Triolet

Nadie puede censurar o condenar a otro, porque nadie conoce perfectamente al otro.

Thomas Browne

La ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad.

Julio Verne


Miguel de Unamuno


Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre.


Pedimos milagros, como si no fuese el milagro más evidente el que los pidamos.


Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.


Obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir.


Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee.


Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.


Tu desconfianza me inquieta y tu silencio me ofende.


Un pedante es un estúpido adulterado por el estudio.


Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será.


A un pueblo no se le convence sino de aquello de que quiere convencerse.


Quiero vivir y morir en el ejército de los humildes, uniendo mis oraciones a las suyas, con la santa libertad del obediente.


Todo acto de bondad es una demostración de poderío.


El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos.


Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una parte de nosotros.


El amor compadece, y compadece más cuanto más ama.


A veces, el silencio es la peor mentira.


Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio.


La filosofía responde a la necesidad de hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida.


Una de las ventajas de no ser feliz es que se puede desear la felicidad.


Antes hay que desconfiar del que busca razones por las que nos beneficia, que del que nos beneficia sin buscar razones.


El que quiere todo lo que sucede, consigue que suceda cuanto quiere. ¡Omnipotencia humana por resignación!. A esta resignación sólo por la gracia se llega.


Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.


La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.


Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más volverá.


Es débil porque no ha dudado bastante y ha querido llegar a conclusiones.


El progreso consiste en renovarse.


A menos pensamiento, pensamiento más tiránico y absorbente.


Existe gente que está tan llena de sentido común que no le queda el más pequeño rincón para el sentido propio.


La opinión de toda una multitud es siempre más creíble que la de una minoría.


¿Racionalizar la fe?. Quise hacerme dueño y no esclavo de ella, y así llegué a la esclavitud en vez de legar a la libertad en Cristo.


La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.


La vida no es sueño. El más vigoroso tacto espiritual es la necesidad de persistencia en una forma u otra. El anhelo de extenderse en tiempo y en espacio.


La lengua no es la envoltura del pensamiento sino el pensamiento mismo.


Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento.


Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumiando la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.


Contra los valores afectivos no valen razones, porque las razones no son nada más que razones, es decir, ni siquiera verdad.


La locura, la verdadera locura, nos está haciendo mucha falta, a ver si nos cura de esta peste del sentido común que nos tiene a cada uno ahogado el propio.


La felicidad no es cosa fácilmente digerible; es, más bien, muy indigesta.


El modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura.


Ahora empiezo a meditar lo que he pensado, y a verle el fondo y el alma, y por eso ahora amo más la soledad, pero aún poco.


El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.



Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno, (1864-1936) Filósofo y escritor español.