La convicción profunda de un hombre le substrae a los ataques del ridículo.

John Stuart Mill

Un rico es diferente al que no lo es: tiene más dinero.

Ernest Hemingway

Por el amor de una rosa el jardinero es servidor de mil espinas.

Proverbio turco

Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.

Voltaire

Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.

Samuel Johnson

Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.

Martin Luther King

Los senos de la mujer son la única persistencia del hombre; los coge al nacer y ya no los suelta hasta morir de viejo.

Enrique Jardiel Poncela

La disciplina consiste en que un imbécil se haga obedecer por los que son más inteligentes.

Jacinto Benavente

Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano.

Demetrio de Falero

Si a cambio de mi amor a la lectura viera a mis pies los tronos del mundo, rehusaría el cambio.

Fénelon


Jean de la Bruyere


La gloria o el mérito de algunos hombres es escribir bien; la de otros no escribir nada.


Hay situaciones en la vida en que la verdad y la sencillez forman la mejor pareja.


No existe para el hombre más que una verdadera desdicha: incurrir en falta y tener motivo de censura contra sí.


El amor que nace súbitamente es el más dificil de extinguir.


En la sociedad, el hombre sensato es el primero que cede siempre. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios y extravagantes.


Es empresa vana tratar de ridiculizar a un necio rico: las carcajadas están de su parte.


Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros.


Cuanto más se acerca uno a los grandes hombres, más cuenta se da de que son hombres.


La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan.


Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído.


El tiempo fortalece la amistad y debilita el amor.


Los amores mueren de hastío, y el olvido los entierra.


Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca.


El sentimiento me dice que hay un Dios y no me dice que no existe. Con eso me basta.


Sólo el motivo constituye el mérito de las acciones; y el desinterés les da la perfeccion.


Cuando un pueblo se exalta es difícil calmarlo; pero cuando está tranquilo es difícil saber cuándo va a exaltarse.


Una cualidad de la Justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia.


Con la perfidia de las mujeres se consigue curar los celos.


Hay una especie de vergüenza en ser feliz a la vista de ciertas miserias.


Un alma grande está por encima de la injuria, de la injusticia y del dolor.


Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos.


La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida.


Más fácil es encontrar un amor apasionado que una amistad perfecta.


La virtud, no por estar de moda, deja de ser virtud.


La imposibilidad en que me encuentro de probar que Dios no existe, me prueba su existencia.


La envidia y el odio van siempre unidos, se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo objeto.


La cortesía es conducirse de modo que los demás queden satisfechos de nosotros y de ellos mismos.


El amor y la amistad se excluyen mutuamente.


Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad.


La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.


Hay personas que empiezan a hablar un momento antes de haber pensado.


A veces, cuesta mucho más eliminar un sólo defecto que adquirir cien virtudes.


La mayoría de los hombres emplean la mitad de su vida en hacer miserable la otra.


Si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre.


Los modales corteses hacen que el hombre aparezca exteriormente tal como debería ser en su interior.


Casi nadie repara por sí mismo en el mérito de otro.


No admitir corrección ni consejo sobre la propia obra es pedantería.


En el mundo hay sólo dos maneras de triunfar: por la propia capacidad o por la imbecilidad ajena.


La mejor manera de hacer carrera es transmitir a los demás la impresión de que ayudarte sería para ellos de gran provecho.



Jean de la Bruyere

Jean de la Bruyere, (1645-1696) Escritor francés.