La mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede; la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla.

Robert Lee Frost

El principio es la mitad del todo.

Pitágoras de Samos

Yo desprecié los grados y distinciones. Aspiraba a un destino más honroso: derramar mi sangre por la libertad de mi patria.

Simón Bolívar

El primer efecto del amor es inspirar un gran respeto; se siente veneración por quien se ama.

Blaise Pascal

Procuro ser siempre muy puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quien la espera.

Nicolas Boileau-Despréaux

Lo mejor es decir siempre la verdad, a no ser que seas un estupendo mentiroso.

Jerome Klapka Jerome

El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías.

Fiodor Dostoievski

El melón y el casamiento han de ser acertamiento

Refrán

Vigilando, laborando y meditando todas las cosas prosperan.

Salustio

La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración.

Juan Pablo II


Epicteto de Frigia


La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre.


¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.


La envidia es el adversario de los más afortunados.


Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.


El sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su calor. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore.


El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.


¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos.


Filosofar es esto: examinar y afinar los criterios.


Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.


En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad no hay nada más difícil.


En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas.


Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír.


El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.


El exceso de cólera engendra la locura.


Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado.


La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.


Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.


Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa.


Sólo el hombre culto es libre.


Los placeres raros son los que más nos deleitan.


No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo


No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.


El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.


El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo.


El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos.


Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.


Puedes ser invencible si nunca emprendes combate de cuyo regreso no estés seguro y sólo cuando sepas que está en tu mano la victoria.


Todos los asuntos tienen dos asas: por una son manejables, por la otra no.


No se llega a campeón sin sudar.


La prudencia es el más excelso de todos los bienes.


La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.



Epicteto de Frigia

Epicteto de Frigia, (50-135) Filósofo grecolatino.