Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión.

Voltaire

Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.

Lord Byron

Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.

Proverbio japonés

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.

Albert Einstein

Más rápido se coge al mentiroso que al cojo.

Refrán

La admiración es amor congelado.

Françoise Sagan

La filosofía del vagabundo se apoya en la no necesidad de nada y el buen talante de aceptarla sin queja alguna.

Camilo José Cela

El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para se gobernados por los demás.

Herbert Spencer

El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la verdad en el entendimiento.

Santo Tomás de Aquino

Si me ofreciesen la sabiduría con la condición de guardarla para mí sin comunicarla a nadie, no la querría.

Lucio Anneo Séneca


Epicteto de Frigia


La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre.


¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.


La envidia es el adversario de los más afortunados.


Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.


El sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su calor. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore.


El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.


¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos.


Filosofar es esto: examinar y afinar los criterios.


Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.


En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad no hay nada más difícil.


En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas.


Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír.


El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.


El exceso de cólera engendra la locura.


Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado.


La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.


Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.


Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa.


Sólo el hombre culto es libre.


Los placeres raros son los que más nos deleitan.


No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo


No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.


El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.


El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo.


El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos.


Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.


Puedes ser invencible si nunca emprendes combate de cuyo regreso no estés seguro y sólo cuando sepas que está en tu mano la victoria.


Todos los asuntos tienen dos asas: por una son manejables, por la otra no.


No se llega a campeón sin sudar.


La prudencia es el más excelso de todos los bienes.


La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.



Epicteto de Frigia

Epicteto de Frigia, (50-135) Filósofo grecolatino.