Escribo novelas para recrear la vida a mi manera.

Arturo Pérez Reverte

Entristécete no porque los hombres no te conozcan, sino porque tú no conoces a los hombres.

Confucio

Los malos ejemplos son más dañinos que los crímenes.

Montesquieu

Un pariente pobre es siempre un pariente lejano.

Alfred d' Houdetot

Haceos con amigos dispuestos a censuraros.

Nicolas Boileau-Despréaux

¡Pobre de mí! El amor no se cura con hierbas.

Ovidio

No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.

Proverbio chino

Seamos esclavos de las leyes, para poder ser libres.

Marco Tulio Cicerón

Filosofar es y sólo es aprender a morir.

Karl Theodor Jaspers

Se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar.

Immanuel Kant

Proverbio chino

Proverbio chino


Cuando bebas agua, recuerda la fuente.


El que teme sufrir ya sufre el temor.


Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.


Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.


Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.


La lengua resiste porque es blanda; los dientes ceden porque son duros.


La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?


Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.


Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.


Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.


El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.


Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.


Si no quieres que se sepa, no lo hagas.


Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.


Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas.


No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.


Excava el pozo antes de que tengas sed.


Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.


Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.


Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.


Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.


El sabio no dice lo que sabe, y el necio no sabe lo que dice.


La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.


La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.


Si te caes siete veces, levántate ocho.


El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, mas luego se clarifica.


El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.


El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.



Proverbio chino

Proverbio chino,