El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive.

Fiodor Dostoievski

Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas... ¿Qué valdría la vida?

Jacinto Benavente

Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una parte de nosotros.

Miguel de Unamuno

El matrimonio es como una jaula; uno ve a los pájaros desesperados por entrar, y a los que están dentro igualmente desesperados por salir.

Michel Eyquem de Montaigne

Si la inspiración no viene a mí salgo a su encuentro, a la mitad del camino.

Sigmund Freud

Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.

Voltaire

Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.

André Gide

Es por el hombre que hay valores en el mundo.

Jean Paul Sartre

Los cielos nunca ayudan al hombre que no quiere actuar.

Sófocles

El silencio es la virtud de los locos.

Francis Bacon


Joseph Joubert


El que tiene imaginación sin instrucción tiene alas sin pies.


Como la dicha de un pueblo depende de ser bien gobernado, la elección de sus gobernantes pide una reflexión profunda.


La ternura es el reposo de la pasión.


Los niños necesitan más de modelos que de críticos.


Es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con desconfianza si se pretende asegurar el porvenir.


A veces los pensamientos nos consuelan de las cosas, y los libros de las personas.


No hay que elegir por esposa sino a la mujer que uno elegiría por amigo si fuera hombre.


Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su Dios no cambia.


Muchos van hacia la verdad por los caminos de la poesía. Yo llego a la poesía, por los caminos de la verdad.


Libertad moral es la única libertad verdaderamente importante.


El motivo no existe siempre para ser alcanzado, sino para servir de punto de mira.


La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer.


El genio comienza las grandes obras, pero sólo el trabajo las acaba.


El dinero es un estiércol estupendo como abono, lo malo es que muchos lo toman por la cosecha.


Los poetas tienen cien veces mejor sentido que los filósofos. Buscando la belleza encuentran más verdad que ellos.


Cuando se ama es el corazón quien juzga.


La abeja y la avispa liban las mismas flores; pero no logran la misma miel.


Enseñar es aprender dos veces.


El alma es una materia luminosa que quema sin consumir; nuestro cuerpo es el fanal.


Las mejores leyes nacen de las costumbres.


La imaginación es el ojo del alma.


La mediocridad es lo excelente para los mediocres.


Unos gustan decir lo que saben; otros lo que piensan.


Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira.


Es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla.


Un hombre sin defectos es un tonto o un hipócrita del que debemos desconfiar.


El placer no es sino la felicidad de una parte del cuerpo.



Joseph Joubert

Joseph Joubert, (1754-1824) Ensayista y moralista francés.