Es locura manifiesta vivir precariamente para poder morir rico.

Juvenal

Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.

Coco Chanel

No puedes hacer una revolución para tener la democracia. Debes tener la democracia para hacer una revolución.

Gilbert Keith Chesterton

La injusticia, siempre mala, es horrible ejercida contra un desdichado.

Concepción Arenal

Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos durante la infancia.

Julian Green

Los buenos escritores son aquellos que conservan la eficiencia del lenguaje. Es decir, lo mantienen preciso, lo mantienen claro.

Ezra Loomis Pound

Los funcionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en los lugares más altos son los más inútiles.

Paul Masson

Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.

Lucio Anneo Séneca

Yo he vivido porque he soñado mucho.

Amado Nervo

Sólo hay dos medios de pagar las deudas: por el trabajo y por el ahorro.

Thomas Carlyle


Fénelon


El amor lo toma todo, y todo lo da.


No podemos ver a la virtud sin amarla, ni amarla sin ser felices.


Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.


Huye de los elogios pero trata de merecerlos.


Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más débiles y cobardes; doblan la cerviz en faltándoles la autoridad, y se les ve tan abatidos como se les conoció soberbios; en un momento pasan de un extremo a otro.


Los que saben ocuparse en cualquiera lectura útil y agradable, jamás sienten el tedio que devora a los demás hombres en medio de las delicias.


Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos.


Sólo el infortunio puede convertir un corazón de roca en un corazón humano.


La altivez es útil, todo hombre debe ser altivo.


El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables.


La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.


Si a cambio de mi amor a la lectura viera a mis pies los tronos del mundo, rehusaría el cambio.


El hombre se mueve. Dios le guía.


El poder sin límites, es un frenesí que arruina su propia autoridad.


El que no ha sufrido no sabe nada; no conoce ni el bien ni el mal; ni conoce a los hombres ni se conoce a sí mismo.


Jamás es perdido el bien que se hace.


La ambición está más descontenta de lo que no tiene que satisfecha de lo que tiene.


La muerte sólo será triste para los que no han pensado en ella.


El más desgraciado de todos los hombres es el que cree serlo.


La franqueza en las mujeres, es casi siempre una inconsecuencia.


El más libre de todos los hombres es aquel que puede ser libre dentro de la esclavitud.


La guerra es un mal que deshonra al género humano.


El sufrimiento depende no tanto de lo que se padece cuanto de nuestra imaginación, que aumenta nuestros males.


Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.


El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado.


Ordinariamente, aquéllos que educan a los niños y no les perdonan nada se perdonan todo a sí mismos.


Así como la demasiada autoridad corrompe a los reyes, así el lujo emponzoña toda una nación.



Fénelon

Fénelon, (1651-1715) Escritor y teólogo francés.