Mil cosas avanzan. Novecientas noventa y nueve retroceden. Esto es el progreso.

Henry F. Amiel

Generalmente, se puede asegurar que no hay nada más terrible en la sociedad que el trato de las personas que se sienten con alguna superioridad sobre sus semejantes.

Mariano José de Larra

No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmalazado.

Miguel de Cervantes Saavedra

Cuando los padres han construido todo, a los hijos sólo les queda el derrumbarlo.

Karl Kraus

La multitud de leyes frecuentemente presta excusas a los vicios.

René Descartes

El hombre que pretende obrar guiado sólo por la razón esta condenado a obrar muy raramente.

Gustavo Le Bon

El infierno está todo en esta palabra: soledad.

Victor Hugo

Aprendiendo a morir sea prende a vivir mejor.

Platón

La lectura es la gran proveedora de argumentos, la clave para que los demás te escuchen.

José Miguel Monzón

Nadie es patria, todos lo somos.

Jorge Luis Borges


Fénelon


El amor lo toma todo, y todo lo da.


No podemos ver a la virtud sin amarla, ni amarla sin ser felices.


Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.


Huye de los elogios pero trata de merecerlos.


Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más débiles y cobardes; doblan la cerviz en faltándoles la autoridad, y se les ve tan abatidos como se les conoció soberbios; en un momento pasan de un extremo a otro.


Los que saben ocuparse en cualquiera lectura útil y agradable, jamás sienten el tedio que devora a los demás hombres en medio de las delicias.


Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos.


Sólo el infortunio puede convertir un corazón de roca en un corazón humano.


La altivez es útil, todo hombre debe ser altivo.


El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables.


La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.


Si a cambio de mi amor a la lectura viera a mis pies los tronos del mundo, rehusaría el cambio.


El hombre se mueve. Dios le guía.


El poder sin límites, es un frenesí que arruina su propia autoridad.


El que no ha sufrido no sabe nada; no conoce ni el bien ni el mal; ni conoce a los hombres ni se conoce a sí mismo.


Jamás es perdido el bien que se hace.


La ambición está más descontenta de lo que no tiene que satisfecha de lo que tiene.


La muerte sólo será triste para los que no han pensado en ella.


El más desgraciado de todos los hombres es el que cree serlo.


La franqueza en las mujeres, es casi siempre una inconsecuencia.


El más libre de todos los hombres es aquel que puede ser libre dentro de la esclavitud.


La guerra es un mal que deshonra al género humano.


El sufrimiento depende no tanto de lo que se padece cuanto de nuestra imaginación, que aumenta nuestros males.


Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.


El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado.


Ordinariamente, aquéllos que educan a los niños y no les perdonan nada se perdonan todo a sí mismos.


Así como la demasiada autoridad corrompe a los reyes, así el lujo emponzoña toda una nación.



Fénelon

Fénelon, (1651-1715) Escritor y teólogo francés.