No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón. .

Madre Teresa de Calcuta

Quien a ser traidor se inclina, tarde volverá en su acuerdo.

Tirso de Molina

La literatura es mentir bien la verdad.

Juan Carlos Onetti

El que no encuentra un biógrafo ha de forjarse la vida él mismo.

Giovanni Guareschi

Es mejor saber después de haber pensado y discutido que aceptar los saberes que nadie discute para no tener que pensar.

Fernando Savater

Una buena conciencia no teme a ningún testigo.

Lucio Anneo Séneca

Esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y sobre todo, ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba.

Miguel de Cervantes Saavedra

Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.

Sigmund Freud

Vine a Estados Unidos porque oí que en este país existía una gran, gran libertad. Cometí un error al elegir Estados Unidos como una tierra de libertad, y es un error que en el balance de mi vida ya no puedo compensar.

Albert Einstein

No es posible vivir sin libros.

Thomas Jefferson


Charles Baudelaire


En un acto social, cada uno disfruta de los demás.


Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.


Lo bello es siempre raro. Lo que no es ligeramente deforme presenta un aspecto inservible.


El amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice.


Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.


El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.


Para trabajar basta estar convencido de una cosa: que trabajar es menos aburrido que divertirse.


Consentir que nos condecoren es reconocer al Estado o al principe el derecho de juzgarnos, ilustrarnos, etc.


La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.


La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza.


Hay que ser sublime sin interrupción. El dandy debe vivir y morir ante el espejo.


Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaros sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.


Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.


Que procedas del cielo o del infierno, qué importa, ¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo! Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta de un infinito que amo y jamás he conocido.


Lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar.


Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.


Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.


La fatalidad posee una cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana.


No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.


El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.


¡Ay los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.


¡Ah qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!


Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse.


Para conocer la dicha hay que tener el valor de tragársela.


El gusto de la concentranción productora debe reemplazar, en un hombre ya maduro, al gusto de la desperdigación.



Charles Baudelaire

Charles Baudelaire, (1821-1867) Escritor, poeta y crítico francés.