Hay algunos obsesos de prudencia, que a fuerza de querer evitar todos los pequeños errores, hacen de su vida entera un solo error.

Arturo Graf

Los dos mayores tiranos del mundo: la casualidad y el tiempo.

Johann Herder

Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos.

Thomas Fuller

La política no es ninguna ciencia, sino un arte.

Otto von Bismark

Lo que sucede hoy acaeció otras veces; lo que se dice, sigue diciéndose y se dirá más adelante; lo que ha de ser, ya fue un día.

Antonio Francesco Doni

Si el prior juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?

Refrán

Ciertos hombres de mal corazón creen reconciliarse con el cielo cuando dan una limosna.

Georg Christoph Lichtenberg

La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.

Francisco de Quevedo

La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia.

Jonathan Swift

Cuando no se puede lograr lo que se quiere, mejor cambiar de actitud.

Publio Terencio Afer


José Martí


Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande.


La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie.


La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor.


Los niños son la esperanza del mundo.


Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas.


El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.


El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea.


Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos.


El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.


La libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre.


Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan.


El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.


Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.


Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.


La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.


Para pedestal, no para sepulcro, se hizo la tierra, puesto que está tendida a nuestros pies.


La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes.


También a un gran hombre lo puede exasperar una miserable mosca.


Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.


Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.


La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía.


Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.


Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.


Para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos.



José Martí

José Martí, (1853-1895) Político y escritor cubano.