Una demostración de envidia es un insulto a uno mismo.

Yevgeny Yevtushenko

A las mujeres les está bien llorar, a los hombres recordar.

Tácito

¿Queréis contar a vuestros amigos? Caed en el infortunio.

Napoleón Bonaparte

Cuanto más conservadoras son las ideas, más revolucionarios los discursos.

Oscar Wilde

Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él.

John Fitzgerald Kennedy

El que nada duda, nada sabe.

Proverbio griego

Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible.

Italo Calvino

La literatura es mentir bien la verdad.

Juan Carlos Onetti

La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido.

Friedrich Nietzsche

El azar es el seudónimo de Dios cuando no quiere firmar.

Anatole France


Lord Byron


Ciertamente, es agradable ver estampado el propio nombre; un libro es siempre un libro, aunque no contenga nada.


Jamás mueren en vano los que mueren por una causa grande.


Nunca aconsejéis a un hombre que desconfíe de una mujer con la que ya esté casado. Es demasiado tarde para él.


Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.


La experiencia es el primero de los filósofos, pero el más doloroso cuando hemos llegado a conocer bien su ciencia.


El matrimonio es al amor lo que el vinagre al vino. El tiempo hace que pierda su primer sabor.


El mundo no puede dar alegrías tan grandes como son las que quita.


Es fácil morir por una mujer; lo difícil es vivir con ella.


El amor del hombre es algo aparte en su vida, mientras que el de la mujer es su existencia entera.


El mejor profeta del futuro es el pasado.


El amor encontrará su camino, incluso a través de lugares donde ni los lobos se atreverían a entrar.


Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor.


No hay cosa más incierta que el numero de años de las señoras que se dicen de cierta edad.


La vida es demasiado corta para dedicarse al ajedrez.


La sangre sirve sólo para lavar las manos de la ambición.


Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo.


La amistad es el amor, pero sin sus alas.


El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.


El que no ama su patria no puede amar nada.


Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso.


La consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que los molestaré a todos.


Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo.



Lord Byron

Lord Byron, (1788-1824) Poeta británico.