Adoro el cuerpo. Porque la carne es honesta y los órganos no mienten.

John Keats

¡Qué irónico es que precisamente por medio del lenguaje un hombre pueda degradarse por debajo de lo que no tiene lenguaje!

Sören Aabye Kierkegaard

No me gusta el trabajo, a nadie le gusta; pero me gusta que, en el trabajo, tenga la ocasión de descubrirme a mí mismo.

Joseph Conrad

La felicidad está más con el pobre que considera que tiene bastante que con el rico, que nunca cree que tiene bastante.

Charmesse

No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.

Jesucristo

Más que la civilización, la justicia es la necesidad del pueblo.

Pietro Colletta

Las palabras son la configuración acústica de las ideas.

Novalis

Es más fácil amar a la humanidad en general que al vecino.

Eric Hoffer

No aprovechan los trabajos si no han de enseñarnos algo.

José Hernández

La belleza es la otra forma de la verdad.

Alejandro Casona


Heráclito de Efeso


Los asnos prefieren la paja al oro.


Más vale apagar una injuria que apagar un incendio.


Muerte es todo lo que vemos despiertos; sueño lo que vemos dormidos.


Con tanto ardor deben los ciudadanos pelear por la defensa de las leyes, como por la de sus murallas, no siendo menos necesarias aquéllas que éstas para la conservación de una ciudad.


Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.


A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.


Los perros sólo ladran a quienes no conocen.


El sol es nuevo cada día.


Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco.


Para Dios todo es hermoso, bueno y justo. Los hombres han concebido lo justo y lo injusto.


Sin esperanza se encuentra lo inesperado.


Todo cambia nada es.


Todas las leyes humanas se alimentan de la ley divina.


Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.


Los hombres intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si, después de haberse manchado con barro, quisieran limpiarse con barro.


Inmortales, mortales, inmortales. Nuestra vida es la muerte de los primeros y su vida es nuestra muerte.


La enfermedad hace agradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo.


En el círculo se confunden el principio y el fin.


Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, abundancia y hambre.


Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña.


Son distintas la aguas que cubren a los que entran al mismo río.



Heráclito de Efeso

Heráclito de Efeso, (540 AC-470 AC) Filósofo griego.