Dios no habría alcanzado nunca al gran público sin ayuda del diablo.

Jean Cocteau

La religión cristiana, que parece no tiene por objeto más que la felicidad de la otra vida, nos hace también dichosos en ésta.

Montesquieu

Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.

Julio Cortázar

El caballo conoce por la brida al que lo guía.

Proverbio turco

El progreso social puede ser medido por la posición social del sexo femenino.

Karl Marx

No intentes curar el mal por medio del mal.

Heródoto de Halicarnaso

La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.

Lucio Anneo Séneca

El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.

Leon Tolstoi

Pesa las opiniones, no las cuentes.

Lucio Anneo Séneca

Cuando un pueblo se exalta es difícil calmarlo; pero cuando está tranquilo es difícil saber cuándo va a exaltarse.

Jean de la Bruyere


Robert Louis Stevenson


De cualquier forma los celos son en realidad una consecuencia del amor: os guste o no, existen.


Odio al cinismo más que al diablo, a menos que ambos sean la misma cosa.


La política es quizá la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación


Sexo: lo que sucede en diez minutos es algo que excede a todo el vocabulario de Shakespeare.


Las mentiras más crueles son dichas en silencio.


Un amigo es una imagen que tienes de ti mismo.


Todos los seres humanos están hechos a base de bien y mal.


No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor, ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mí y un camino a mis pies.


Mi memoria es magnífica para olvidar.


Vale más vivir y morir de una vez, que no languidecer cada día en nuestra habitación bajo el pretexto de preservarnos.


Lo importante no es llegar sino ir.


El matrimonio es como la vida real; un campo de batalla y no un lecho de rosas.


Es quizás más afortunado disfrutar coleccionando caracolas que el haber nacido millonario.


El precio que tenemos que pagar por el dinero se paga en libertad.


Toda palabra dicha o escrita es lenguaje muerto.


No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.


Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse.


Ser lo que somos y convertirnos en lo que somos capaces de ser es la única finalidad de la vida.


Algo debe haber hecho mal o no sería tan famoso.


Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.



Robert Louis Stevenson

Robert Louis Stevenson, (1850-1894) Escritor británico.