Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.

Confucio

Es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo con ellos.

Alfred Adler

Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.

Noel Clarasó

En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.

Julio Cortázar

Los madrileños se acercan al circo a ver un animal tan bueno como hostigado, que lidia con dos docenas de fieras disfrazadas de hombres.

Mariano José de Larra

Donde la igualdad no se discute, allí también hay subordinación.

George Bernard Shaw

Alimentad el espíritu con grandes pensamientos. La fe en el heroísmo hace los héroes.

Benjamin Disraeli

Para la cólera y el para el amor, todo lo que se aplaza se pierde.

Pierre Augustin de Beaumarchais

No hay que empezar la casa por el tejado.

Refrán

El primer requisito de la inmortalidad es la muerte.

Stanislaw Jerzy Lec

Victor Hugo


Lo bello vale tanto como lo útil.


El sueño del héroe, es ser grande en todas partes y pequeño al lado de su padre.


No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores.


La popularidad es la gloria en calderilla.


Cuando el amor es feliz lleva al alma a la dulzura y a la bondad.


La melancolía es la felicidad de estar triste.


Inspiración y genio son casi la misma cosa.


El genio en la tierra es Dios que se da. Cada vez que aparece una obra maestra, es una distribución de la Divinidad que se hace a los hombres. La obra maestra es una especie de milagro.


El trabajo endulza siempre la vida, pero los dulces no le gustan a todo el mundo.


El ojo ve bien a Dios solamente a través de las lágrimas.


Una revolución es la larva de una civilización.


El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable.


Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.


Una fe: he aquí lo más necesario al hombre. Desgraciado el que no cree en nada.


La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.


Dios es la evidencia invisible.


La indigestión es la encargada de predicar la moral al estómago.


Todo número es cero ante el infinito.


La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano.


Atreveos: el progreso solamente se logra así.


El hombre tiene el amor por ala, y el deseo por yugo.


Las mujeres juegan con su belleza como los niños con un cuchillo, y se lastiman.


Los animales son de Dios. La bestialidad es humana.


Ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo.


La primera igualdad es la equidad.


Quien me insulta siempre, no me ofende jamás.


A las mujeres les gusta sobre todo salvar a quien las pierde.


El deber tiene una gran similitud con la felicidad de los demás.


No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia; no hay más que una gloria: el genio, el servicio de la verdad.


Si tenéis la fuerza, nos queda el derecho.


El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde nuestra realidad. La realidad es el alma.


Dios se manifiesta a nosotros en primer lugar a través de la vida del universo, en segundo lugar a través del pensamiento humano. La primera manifestación se llama naturaleza, la segunda arte.


La conciencia es la presencia de Dios en el hombre.


El alma tiene ilusiones, como el pájaro alas. Eso es lo que la sostiene.


Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga.


La instrucción primaria obligatoria es el derecho del niño.


La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer.


Imputar la revolución a los hombres es imputar la marea a las olas.


La arquitectura es el gran libro de la humanidad.


No existen países pequeños. La grandeza de un pueblo no se mide por el número de sus componentes, como no se mide por su estatura la grandeza de un hombre.


Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo.


En el hombre hay una serpiente: el intestino, que tienta, traiciona y castiga.


La insurreción es el acceso de furor de la verdad. A veces insurrección es resurreción.


Nada tan estúpido como vencer; la verdadera gloria está en convencer.


La libertad de amar no es menos sagrada que la libertad de pensar. Lo que hoy se llama adulterio, antaño se llamó herejía.


El matrimonio, como los injertos, prende bien o prende mal.


El recuerdo es vecino del remordimiento.


En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla la luz.


El amor casto engrandece a las almas.


Una casa sin hijos es una colmena sin abejas.


La fidelidad de muchos hombres se basa en la pereza, la fidelidad de muchas mujeres en la costumbre.


Hay tantas mujeres bellas, pero no hay perfectas.


Las que conducen y arrastran al mundo no son las máquinas, sino las ideas.


¡Cómo! ¿Nada de crítica? No. El genio es una entidad como la naturaleza, y quiere, como ésta, ser aceptado pura y simplemente. Una montaña se toma o se deja. ¡Hay gente que hace la crítica del Himalaya piedra por piedra! Todo en el genio tiene su razón de ser. Es porque es. Su nombre es el reverso de su luz. Su fuego es una consecuencia de su llama. Su precipicio es la condición de su altura.


¡Cosa curiosa! el primer síntoma del verdadero amor en un joven es la timidez, en una muchacha es la audacia.


Salvar la civilización es salvar la vida de un pueblo.


Todo poder es deber.


Dios es la plenitud del cielo; el amor es la plenitud del hombre.


El pudor es la epidermis del alma.


Tan corta como es la vida, aún la acortamos más por el insensato desperdicio del tiempo.


Cuanto mayor es el conocimiento de un hombre, mayor ha de ser su fe; y cuanto más se acerca a Dios, más clara es su visión de Dios.


Los que padecéis porque amáis: amad más todavía; morir de amor es vivir.


La pena de muerte es signo peculiar de la barbarie.


A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad.


No olvidemos jamás que lo bueno no se alcanza nunca sino por medio de lo mejor.


Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha.


Ciertos pensamientos son plegarias. Hay momentos en que, sea cual fuere la actividad del cuerpo, el alma está de rodillas.


¿Popularidad? Eso es la gloria en centavos.


La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho.


Ser discutido, es ser percibido.


El infortunio, el aislamiento, el abandono y la pobreza son campos de batalla que tienen sus héroes.


El que niega el progreso es un impío; el que niega el progreso niega la providencia, pues providencia y progreso son la misma cosa, y el progreso no es más que uno de los nombres humanos del Dios Eterno.


Cuando el niño destroza su juguete, parece que anda buscándole el alma.


¿Qué es un envidioso? Un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta.


El arte, en sí mismo, no camina hacia adelante ni hacia atrás.


El amor abre el paréntesis, el matrimonio lo cierra.


La fuerza más fuerte de todas es un corazón inocente.


Los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de lágrimas.


El hombre es una infinitamente pequeña copia de Dios. Bastante gloria es ésta para el hombre. A pesar de mi insignificancia, reconozco que Dios está en mí.


La belleza es la frente, el amor, la corona.


Los volcanes arrojan piedras, y las revoluciones hombres.


El infierno está todo en esta palabra: soledad.


El amor es un ardiente olvido de todo.


La tolerancia es la mejor religión.


El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.


Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura.




Victor Hugo, (1802-1885) Novelista francés.