He sido un hombre que busca y aun lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre.

Hermann Hesse

Lo importante no es llegar sino ir.

Robert Louis Stevenson

La verdad se asienta en un limitado ámbito; el error, empero, es inmenso.

Henry Saint-John

El que no se atreve a ser inteligente, se hace político.

Enrique Jardiel Poncela

La técnica es el esfuerzo para ahorrar esfuerzo.

José Ortega y Gasset

La brevedad es el alma del ingenio.

William Shakespeare

El carácter humano es como una balanza: en un platillo está la mesura, y en el otro la audacia. El mesurado tímido y el audaz indiscreto son balanzas con un brazo, trastos inútiles.

Ángel Ganivet

Un perro hambriento sólo tiene fe en la carne.

Antón Pavlovich Chéjov

La naturaleza señala a los soldados de la vida el lugar en donde han de luchar por ella.

Blas Infante

Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella.

Joan Baez


Camilo José Cela


La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.


Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.


En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.


¿Para qué es oro el tiempo más que para verlo pasar acariciándolo?


Estas páginas accesorias con las que suele ser costumbre presentar las nuevas salidas de los libros, se agostan sobre la marcha y con ellas no valen vitaminas, ni testovirones, ni paños calientes.


La duda, esa vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es -lo que queda dicho- una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas.


La muerte es algo tan tremendamente airado, que sólo la desnudez, la elemental desnudez, puede escindirla del ridículo.


No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.


La muerte es dulce; pero su antesala, cruel.


Pensar en viejo me abruma y, sin embargo, pensar en joven, en sano y arrogante joven, me parece tan insípido...


Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.


La muerte es una amarga pirueta de la que no guardan recuerdo los muertos, sino los vivos.


La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.


Si el escritor no se siente capaz de dejarse morir de hambre, debe cambiar de oficio. La verdad del escritor no coincide con la verdad de quienes reparten el oro.


Cuando las deudas no se pagan porque no se puede, lo mejor es no hablar de ellas y barajar.


Para escribir sólo hay que tener algo que decir.


La filosofía del vagabundo se apoya en la no necesidad de nada y el buen talante de aceptarla sin queja alguna.


El toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros.


Lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no aciertan ni una.


A siete años de un suceso, el suceso ya es otro.



Camilo José Cela

Camilo José Cela, (1916-2002) Escritor español.