El problema es que la televisión amalgame y convierta en papilla informe la realidad, la ficción, lo fundamental, lo secundario, el divertimento y la reflexión.

Jean Renoir

Varón prevenido de cordura no será combatido de impertinencia.

Baltasar Gracián

La sociedad sería una cosa hermosa si se interesaran los unos por los otros.

Chamfort

La política está en el aire mismo que respiramos, igual que la presencia o ausencia de Dios.

Graham Greene

El primero de nuestros deberes es poner en claro cuál es nuestra idea del deber.

Maurice Maeterlinck

Los placeres son como los alimentos: los más simples son aquellos que menos cansan.

Joseph Sanial-Dubay

Mejor ser un cohete caído que no haber resplandecido nunca.

Oscar Wilde

He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.

Jorge Luis Borges

Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.

Santa Teresa de Jesús

No existe gran talento sin gran voluntad.

Honoré de Balzac


Arthur Miller


Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una sombra al rostro de Dios.


El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma.


Ningún hombre necesita poco.


Un hombre vulgar puede acabarse lo mismo que un gran hombre.


Hay hombres que no suben después de caer.


No me arrepiento en absoluto de haber corrido todos los riesgos por aquello que me importaba.


El carácter de una persona lo determinan los problemas que no puede eludir y el remordimiento que le provocan los que ha eludido.


Los que aman el dinero no lo regalan.


Creo que no es posible vivir sin ideal, ni religión ni sensación de porvenir. Los hospitales estarían llenos de locos.


El gran teatro clásico ya no existe.


Los hombres temen más el sexo que las mujeres.


Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma.


No creo que existan reglas sobre los asuntos del amor y la cantidad de compasión que conllevan.


Los sentimientos de culpa son muy repetitivos, se repiten tanto en la mente humana que llega un punto en que te aburres de ellos.


La vida es como una nuez; no puede cascarse entre almohadones de plumas.


El paso del tiempo condena al olvido la memoria de un país.


Trabaja uno toda la vida para comprar una casa, y cuando, por fin, la casa ya es de uno... no hay quien viva en ella.


La mera idea de que sucedan [los milagros], sin embargo, persiste en la cabeza de mucha gente. Cuando eso muere hace que la gente sea más desgraciada.


¿Puede uno recordar el amor? Es como tratar de evocar el aroma de las rosas en un sótano. Puedes ver la rosa, pero nunca el perfume.



Arthur Miller

Arthur Miller, (1915-2005) Dramaturgo estadounidense.