Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos.

Karl Marx

Todo hombre, por naturaleza, desea saber.

Aristóteles

Cada día me miro en el espejo y me pregunto: "Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?". Si la respuesta es "No" durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Steve Jobs

La vejez no mejora el corazón: lo endurece.

Conde de Chesterfield

Quisiera sufrir todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, para impedir la violencia.

Mahatma Gandhi

Muchos hombres se enamoran de un hoyuelo y cometen el error de casarse con la chica entera.

Stephen Leacock

En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.

Lucio Anneo Séneca

El único encanto del pasado consiste en que es el pasado.

Oscar Wilde

Lo peor de las mansiones modernas es que no tienen lugar para los fantasmas.

Oliver Wendell Holmes

El fin de tener una mente abierta, como el de una boca abierta, es llenarla con algo valioso.

Gilbert Keith Chesterton


Jaime Luciano Balmes


La razón es un monarca condenado a luchar de continuo con las pasiones sublevadas.


Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos a errores deplorables.


¡Ay de los pueblos gobernados por un Poder que ha de pensar en la conservación propia!


Sólo la inteligencia se examina a sí misma.


Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay.


Terrible es el error cuando usurpa el nombre de la ciencia.


Voluntad firme no es lo mismo que voluntad enérgica y mucho menos que voluntad impetuosa.


La pereza, es decir, la pasión de la inacción, tiene, para triunfar, una ventaja sobre las demás pasiones, y es que no exige nada.


Un hombre con pereza es un reloj sin cuerda.


Se ha de leer mucho, pero no muchos libros; ésta es una regla excelente.


El pensar bien no le interesa solamente a los filósofos, sino a las personas más sencillas.


El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a otros.


No es tolerante quien no tolera la intolerancia.


La lectura es como el alimento; el provecho no está en proporción de lo que se come, sino de los que se digiere.


Me convencí de que dudar de todo es carecer de lo más preciso de la razón humana, que es el sentido común.  


No es muy dificil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir.


El trabajo es un título natural para la propiedad del fruto del mismo, y la legislación que no respete ese principio es intrínsecamente injusta.


Los hombres capaces de alzar y llevar adelante una bandera son muy pocos.



Jaime Luciano Balmes

Jaime Luciano Balmes, (1810-1848) Filósofo y sacerdote español.