De tal palo, tal astilla.

Refrán

No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.

Friedrich Schiller

El dinero es un estiércol estupendo como abono, lo malo es que muchos lo toman por la cosecha.

Joseph Joubert

Peligrosos son los grandes hombres de los que uno no se puede reír.

Giovanni Guareschi

Cambia de placeres, pero no cambies de amigos.

Voltaire

Creo que no es posible vivir sin ideal, ni religión ni sensación de porvenir. Los hospitales estarían llenos de locos.

Arthur Miller

Con la perfidia de las mujeres se consigue curar los celos.

Jean de la Bruyere

La botánica no es una ciencia; es el arte de insultar a las flores en griego y latín.

Jean Baptiste Alphonse Karr

Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.

Samuel Johnson

Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.

Marco Tulio Cicerón


René de Chateaubriand


No creo que el arte de citar esté al alcance de todos esos espíritus pequeños que, no encontrando nada en sí mismos, todo lo tiene que tomar de otros.


El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios.


¡Por tus besos vendería el porvenir!


Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.


Una multitud es como un vasto desierto de hombres.


La muerte es más dura asumirla que padecerla.


La verdad política, cualesquiera que sean sus formas, no es más que el orden y la libertad.


La justicia es el pan del pueblo; siempre está hambriento de ella.


El sueño devora la existencia: es lo que tiene de bueno.


Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde.


El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.


La pena de muerte sólo se ha perpetuado por una especie de crimen legal.


Una buena acción es una lección insolente para los que no tienen el valor de ejecutarla.


Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen.


Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre.


El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar.


Hay palabras que sólo deberían servir una vez.


No se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados.



René de Chateaubriand

René de Chateaubriand, (1768-1848) Diplomático y escritor francés.