La poesía no quiere adeptos, quiere amantes.

Federico García Lorca

Los defectos de un hombre se adecuan siempre a su tipo de mente. Observa sus defectos y conocerás sus virtudes.

Confucio

Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.

Platón

Los soberanos huéspedes de ojos llenos de destino.

Novalis

El mundo, para nosotros, es representación, como decía Schopenhauer; no es una realidad absoluta, sino un reflejo de ideas esenciales.

Pío Baroja

El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.

Lucio Anneo Séneca

Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.

San Agustín de Hipona

Yo desprecié los grados y distinciones. Aspiraba a un destino más honroso: derramar mi sangre por la libertad de mi patria.

Simón Bolívar

Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos.

Simón Bolívar

Admiro aquella cabeza que lleva orgullosamente su desgracia, como un rey su corona.

Carlo Bini

Charles Dickens


Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.


Cuando lo hayas encontrado, anótalo.


Hay cuerdas en el corazón humano que sería mejor no hacerlas vibrar.


Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.


El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.


No está en mi naturaleza ocultar nada. No puedo cerrar mis labios cuando he abierto mi corazón.


Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.


Hay grandes hombres que hacen a todos los demás sentirse pequeños. Pero la verdadera grandeza consiste en hacer que todos se sientan grandes.


Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y flaquezas a causa de la gente que más despreciamos.


No fracasa en este mundo quien le haga a otro más llevadera su carga.


He aquí una regla fundamental en los negocios: házselo a los demás, puesto que ellos te lo harán a ti.


Hay hombres que parecen tener sólo una idea y es una lástima que sea equivocada.


El número de malhechores no autoriza el crimen.


La caridad comienza en mi casa, y la justicia en la puerta siguiente.


Reflexiona sobre tus bendiciones presentes, de las que todo hombre posee muchas; no sobre tus pasadas penas, de las que todos tienen algunas.


El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.




Charles Dickens, (1812-1870) Escritor británico.