El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido.

Ramón Llull

Antes de empezar un viaje de venganza cava dos tumbas.

Confucio

¿No te parece, que es una vergüenza para el hombre, que le suceda lo que a los más irracionales de los animales?

Sócrates

Yo podría ser el último paria de mi reino, un leproso abandonado por todos, sin recuerdo y sin esperanza de goce alguno, y aún quisiera vivir.

Jacinto Benavente

Escuchad el consejo del que mucho sabe; pero sobre todo escuchad el consejo de quien mucho os ama.

Arturo Graf

No falta razón, que esta fiesta bruta sólo ha quedado en España, y no hay nación que una cosa tan bárbara e inhumana si no es España consienta.

Lope de Vega

El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios.

René de Chateaubriand

Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer.

Khalil Gibran

La lengua resiste porque es blanda; los dientes ceden porque son duros.

Proverbio chino

El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo.

Voltaire

Mario Benedetti


Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar.


Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo.


La muerte es una traición de Dios.


Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.


Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida.


El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida.


Es a veces un paraíso perdido, pero otras, es un infierno de mierda.


Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.


Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.


Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.


Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.


Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.


No vayas a creer lo que te cuentan del mundo (ni siquiera esto que te estoy contando) ya te dije que el mundo es incontable.


Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.


Cómo la necesito. Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios.


La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca.




Mario Benedetti, (1920-2009) Escritor y poeta uruguayo.