Sólo es posible afirmar en geometría.

Voltaire

Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía.

Madre Teresa de Calcuta

Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas.

Antonio Machado

La duda es uno de los nombres de la inteligencia.

Jorge Luis Borges

Todo cabe en lo breve. Pequeño es el niño y encierra al hombre; estrecho es el cerebro y cobija el pensamiento; no es el ojo más que un punto y abarca leguas.

Alejandro Dumas

Deberíamos conocer lo que nos confunde de aquellos con los que vivimos y a los que queremos.

Norman Maclean

Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón.

Rabindranath Tagore

Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.

Eugène Delacroix

El signo más cierto de la sabiduría es la serenidad constante.

Michel Eyquem de Montaigne

En los contratiempos, sobre todo, es en donde conocemos todos nuestros recursos, para hacer uso de ellos.

Quinto Horacio Flaco

Samuel Johnson


Las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia.


Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.


Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.


Se puede tener por compañera la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón.


Padres no podemos tener más que una vez; se promete demasiado el que entra en la vida con la esperanza de hallar muchos amigos.


Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.


Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad, es preciso que aprendan a oírla.


El autor que ha alcanzado fama, corre el riesgo de verla disminuir, tanto si sigue escribiendo como si deja de hacerlo.


El lenguaje es el vestido de los pensamientos.


La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre.


En la mayoría de los hombres, las dificultades son hijas de la pereza.


Nuestro ánimo se inclina a confiar en aquellos a quienes no conocemos por esta razón: porque todavía no nos han traicionado.


Cualquier preponderancia de la fantasía sobre la razón es un grado de locura.


Casi todo lo absurdo de nuestra conducta es resultado de imitar a aquellos a los que no podemos parecernos.


En el idioma está el árbol genealógico de una nación


Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.




Samuel Johnson, (1709-1784) Escritor inglés.