La moral es la regla de las costumbres. Y las costumbres son los hábitos. La moral es, pues, la regla de los hábitos.

Anatole France

Para el elogio corre nuestra pluma rápidamente. Cuando se trata, empero, de vituperar, sólo a fuerza de horas podemos dar concluído a la prensa el artículo más conciso.

Mariano José de Larra

Sólo vive el que sabe.

Baltasar Gracián

Llamamos destino a todo cuanto limita nuestro poder.

Ralph Waldo Emerson

La galantería es una intriga amorosa en la que queremos que el adversario nos aventaje.

Ninon de Lenclos

Ser discutido, es ser percibido.

Victor Hugo

La naturaleza humana es buena y la maldad es esencialmente antinatural.

Confucio

Como no fue genial, no tuvo enemigos.

Oscar Wilde

En la naturaleza las cosas están mucho más separadas que las almas.

Georg Simmel

Quien fue a Sevilla perdió su silla.

Refrán


Fiodor Dostoievski


Los celosos son los primeros que perdonan, todas las mujeres lo saben.


La mujer, sólo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto.


Hay que querer hasta el extremo de alcanzar el fin; todo lo demás son insignificancias.


¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!


Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular.


El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías.


Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos.


Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.


Es al separarse cuando se siente y se comprende la fuerza con que se ama.


Hermanos, no temáis al pecado de los hombres; amad al hombre aún en su pecado, pues un tal amor aseméjase a Dios.


El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.


Creo en la vida eterna en este mundo, hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad.


El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para que se vive.


Es difícil juzgar la belleza: la belleza es un enigma.



Fiodor Dostoievski

Fiodor Dostoievski, (1821-1881) Novelista ruso.