No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.

Marco Tulio Cicerón

La ciencia no sirve sino para darnos una idea de cuan vasta es nuestra ignorancia.

Félecité de Lamennais

La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.

Sören Aabye Kierkegaard

Hace tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta descubrir que sus gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por las chicas.

Groucho Marx

¿Cuál es la tarea más difícil del mundo? Pensar.

Ralph Waldo Emerson

La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.

Friedrich Nietzsche

La envidia y el odio van siempre unidos, se fortalecen recíprocamente por el hecho de perseguir el mismo objeto.

Jean de la Bruyere

Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros.

Thomas Jefferson

El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo y todo lo vuelve confuso, misterioso. El místico, en cambio, consiente en que algo sea misterioso para que todo lo demás resulte explicable.

Gilbert Keith Chesterton

Yo voy a ti como va sorbido al mar ese río.

Ramón de Campoamor

Benjamin Franklin


El cielo cura y el médico cobra la minuta.


No hay mejor predicador que la hormiga, que no dice nada.


Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.


El camino hacía la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.


Un camino de mil millas comienza con un paso.


La peor decisión es la indecisión.


Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica; la otra mitad practica lo que censura; el resto siempre dice y hace lo que debe.


El que compra lo supérfluo, pronto tendrá que vender lo necesario.


El mejor médico es el que conoce la inutilidad de la mayor parte de las medicinas.


Tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo.


Toma consejo en el vino, pero decide después con agua.


Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo.


Bastante, significa un poco más de lo que cada uno posee.


¡Arriba, haragán! ¡No desperdicies la vida! Ya dormirás bastante en la sepultura.


La ociosidad camina con tanta lentitud, que todos los vicios la alcanzan.


Jamas hubo una guerra buena o una paz mala.


Yo creo que el mejor medio de hacer bien a los pobres no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin recibirla.


Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.


Más de un hombre hubiera sido peor si su fortuna hubiese sido mejor.


No anticipéis las tribulaciones ni temáis lo que seguramente no os puede suceder. Vivid siempre en un ambiente de optimismo.


Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches.


No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder.


Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces.


De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.


Donde mora la libertad, allí está mi patria.


Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él.


El hambre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar.


Hay tres amigos fieles; una esposa anciana, un perro viejo y dinero contante y sonante.


Presta dinero a tu enemigo y lo ganarás a él; préstalo a tu amigo y lo perderás.


Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo.


Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza.


La honradez reconocida es el más seguro de los juramentos.


Incluso la paz se puede comprar a un precio demasiado alto.


La ociosidad, como el moho, desgasta mucho más rápidamente que el trabajo.


Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.


El hombre descontento no encuentra silla cómoda.


La necesidad nunca hizo buenos negocios.


La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.


El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.


Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.


Nada existe más dulce que la miel. Excepto el dinero.


El sabio consigue más ventajas por sus enemigos que el necio por sus amigos.


La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla.


Inscribe los agravios en el polvo, las palabras de bien inscríbelas en el mármol.


No malgastes tu tiempo, pues de esa materia está formada la vida.


Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.


Si los hombres son tan perversos teniendo religión, ¿cómo serían sin ella?.


O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos.


Tres podrían guardar un secreto si dos de ellos hubieran muerto.


La llave que se usa constantemente reluce como plata: no usándola se llena de herrumbre. Lo mismo pasa con el entendimiento.


Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas.


Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores.


Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.


Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes.


La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.


El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre.


Las puertas de la sabiduría nunca están cerradas.


No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos.


Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.


Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco.


No perdáis una hora, porque no estáis seguros de un minuto.


El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.


El primer error que se comete en los negocios públicos es consagrarse a ellos.


La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro.


Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas.


El que vive de esperanzas, muere de sentimiento.


Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos.


Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.


Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio.


Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.


La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.


Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios.


Si no quieres perderte en el olvido tan pronto como estés muerto y corrompido, escribe cosas dignas de leerse, o haz cosas dignas de escribirse.




Benjamin Franklin, (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.