Nuestras discordias tienen su origen en las dos más copiosas fuentes de calamidad pública: la ignorancia y la debilidad.

Simón Bolívar

No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida.

Marco Tulio Cicerón

Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido, aprendo de él.

Ralph Waldo Emerson

Vivir sola es como estar en una fiesta donde nadie te hace caso.

Marilyn Monroe

La función intelectual de las dificultades es la de conducir a hombres y mujeres a pensar.

John Dewey

No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.

Friedrich Nietzsche

Errar es humano, pero más lo es culpar de ello a otros.

Baltasar Gracián

El hombre nunca mira al cielo porque siempre lo tiene a la vista.

Jean de Monet

La libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común, respecto a nuestra relación con Dios.

Juan Pablo II

Cuando un hombre se casa por segunda vez, es porque adoraba a su primera mujer.

Oscar Wilde


José Saramago


Las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río. Si están allí es para que podamos llegar al otro margen, el otro margen es lo que importa.


Nuestra única defensa contra la muerte es el amor.


El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas.


Hay quien me niega el derecho de hablar de Dios, porque no creo. Y yo digo que tengo todo el derecho del mundo. Quiero hablar de Dios porque es un problema que afecta a toda la humanidad.


La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva.


Sinceramente, creo que la muerte es la inventora de Dios. Si fuéramos inmortales no tendríamos ningún motivo para inventar un Dios. Para qué. Nunca lo conoceríamos.


No me preocupa la muerte, me disolveré en la nada.


Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay.


Los escritores viven de la infelicidad del mundo. En un mundo feliz, no sería escritor.


No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona.


Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.



José Saramago

José Saramago, (1922-2010) Escritor portugués.