Nunca releo mis libros, porque me da miedo.

Gabriel García Márquez

Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.

William Shakespeare

La mujer, sólo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto.

Fiodor Dostoievski

No considero nada vergonzoso honrar a los hermanos.

Esquilo de Eleusis

Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos.

Hector Berlioz

A veces un puro es solamente un puro.

Sigmund Freud

El mundo recompensa antes las apariencias de mérito que al mérito mismo.

François de la Rochefoucauld

La sabiduría es una tranquilidad del alma que por nada puede ser turbada y que ningún deseo inflama.

Nicolas Boileau-Despréaux

Hablamos muy poco, excepto cuando la vanidad nos hace hablar.

François de la Rochefoucauld

El niño es realista; el muchacho, idealista; el hombre, escéptico, y el viejo, místico.

Johann Wolfgang Goethe


Alberto Moravia


La vejez es una enfermedad como cualquier otra en la cual al final uno se muere irremisiblemente.


El ignorante tiene valor; el sabio miedo.


El amor es un juego; el casamiento un negocio.


Una dictadura es un estado en el que todos temen a uno y uno a todos.


La felicidad es tanto mayor cuanto menos la advertimos.


El amor puede hacerlo todo, y también lo contrario de todo.


La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea.


Sentido común: algo así como salud contagiosa.


Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado.



Alberto Moravia

Alberto Moravia, (1907-1990) Alberto Pincherle. Escritor italiano.