La memoria es como una red: uno la encuentra llena de peces al sacarla del arroyo, pero a través de ella pasaron cientos de kilómetros de agua sin dejar rastro.

Oliver Wendell Holmes

Amistades que son ciertas nadie las puede turbar.

Miguel de Cervantes Saavedra

Cuando un amigo advierte que lo necesitamos de un modo apremiante, siempre pierde cordialidad.

Germaine de Staël

Cuando se dice que el dinero no hace la felicidad se alude, evidentemente, al de los demás.

Sacha Guitry

Resulta imposible atravesar una muchedumbre con la llama de la verdad sin quemarle a alguien la barba.

Georg Christoph Lichtenberg

Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa.

André Maurois

Hay dos maneras de difundir la luz... ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja.

Lin Yutang

Sólo el virtuoso es competente para amar u odiar a los hombres.

Confucio

La poesía tal vez se realza cantando cosas humildes.

Miguel de Cervantes Saavedra

No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos.

Benjamin Franklin

Platón

Platón


Lo que no sé, tampoco creo saberlo.


Es necesario diferenciar las cosas: lo que siempre existe sin haber nacido, y lo que siempre está comenzando sin jamás llegar a ser.


Los espíritus vulgares no tienen destino.


Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.


La filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser.


El hombre embrutecido por la superstición es el más vil de los hombres.


El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.


El más importante y principal negocio público es la buena educacion de la juventud.


La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco.


En torno de la esencia está la morada de la ciencia.


Dos excesos deben evitarse en la educacion de la juventud; demasida severidad, y demasiada dulzura.


La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.


Debemos buscar para nuestros males otra causa que no sea Dios.


De virtud hay una especie, de maldad, muchas.


La civilización es la victoria de la persuasión sobre la fuerza.


Cada lágrima enseña a los mortales una verdad.


A vosotros (políticos) os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro, para que seáis en nuestra República nuestros jefes y vuestros reyes.


Así como los ojos están formados para la astronomía, los oídos lo están para percibir los movimientos de la armonía.


La buena fe es el fundamento de toda sociedad, la perfidia es la peste.


Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta.


El hombre inteligente habla con autoridad cuando dirige su propia vida.


Allí donde el mando es codiciado y disputado no puede haber buen gobierno ni reinará la concordia.


Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra.


La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan.


Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen.


Todo lo que se llama estudiar y aprender no es otra cosa que recordar.


Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.


No es en los hombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar la verdad.


El amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.


La mejor tumba es la más sencilla.


Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad.


El virtuoso se conforma con soñar lo que el pecador realiza en la vida.


El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y acompasarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.


La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo.


La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo.


Si el semblante de la virtud pudiera verse, enamoraría a todos.


El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.


El tiempo es una imagen móvil de la eternidad.


No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe.


Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa; pues sin causa nada puede tener origen.


Donde reina el amor, sobran las leyes.


Son filósofos verdaderos aquellos a quienes gusta contemplar la verdad.


Teme a la vejez, pues nunca viene sola.


El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento.


La belleza es el esplendor de la verdad.


La libertad está en ser dueños de la propia vida.


Aprendiendo a morir sea prende a vivir mejor.


No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad.


Lo que se mueve por sí mismo es inmortal.


Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo.


Frío e insípido es el consuelo cuando no va envuelto en algún remedio.


Cuando una multitud ejerce la autoridad, es más cruel aún que los tiranos.


Los hombres viven celosos de la inmortalidad.


El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano.


¿Quién es, pues, el creador y padre de este Universo? Difícil es encontrarlo; y cuando se ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca.


Si bien buscas, encontrarás.


En todas las cosas, naturales y humanas, el origen es lo más excelso.



Platón

Platón, (427 AC-347 AC) Filósofo griego.