La amistad es un acuerdo perfecto de los sentimientos de cosas humanas y divinas, unidas a la bondad y a una mutua ternura.

Marco Tulio Cicerón

¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.

Epicteto de Frigia

La verdadera libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo.

Michel Eyquem de Montaigne

Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.

William Shakespeare

El único momento de una obra es aquel en que la escribimos.

Alfred Victor de Vigny

Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.

Francisco de Quevedo

Hay momentos en los que todo va bien: no te asustes, no duran.

Jules Renard

Las grandes deudas son un privilegio de la riqueza.

Georges Duhamel

La duda en el amor acaba por hacer dudar de todo.

Henry F. Amiel

Nada induce al hombre a sospechar mucho como el saber poco.

Francis Bacon

Jorge Luis Borges


Dólares: Son esos imprudentes billetes americanos que tienen diverso valor y el mismo tamaño.


Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón.


Si de algo soy rico es de perplejidades y no de certezas.


El tiempo es el mejor antologista, o el único, tal vez.


El tiempo es la materia de la que he sido creado.


Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica.


La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.


Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas.


Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.


Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.


El tiempo es la sustancia de la que estoy hecho.


Yo creo que habría que inventar un juego en el que nadie ganara.


Dicen que soy un gran escritor. Agradezco esa curiosa opinión, pero no la comparto. El día de mañana, algunos lúcidos la refutarán fácilmente y me tildarán de impostor o chapucero o de ambas cosas a la vez.


Yo siempre seré el futuro Nóbel. Debe ser una tradición escandinava.


Siempre he sentido que hay algo en Buenos Aires que me gusta. Me gusta tanto que no me gusta que le guste a otras personas. Es un amor así, celoso.


Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído.


He firmado tantos ejemplares de mis libros que el día que me muera va a tener un gran valor uno que no lleve mi firma.


Si viéramos realmente el Universo, tal vez lo entenderíamos.


He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.


No he cultivado mi fama, que será efímera.


La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa.


Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas.


Me gustaría ser valiente. Mi dentista asegura que no lo soy.


La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.


Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca.


Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote, La divina comedia y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente.


Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.


Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.


La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.


Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística.


No sé hasta qué punto un escritor puede ser revolucionario. Por lo pronto, está trabajando con el idioma, que es una tradición.


Biografías: Son el ejercicio de la minucia, un absurdo. Algunas constan exclusivamente de cambios de domicilio.


Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones.


La paternidad y los espejos son abominables porque multiplican el número de los hombres.


La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.


Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.


Yo creo que es mejor pensar que Dios no acepta sobornos.


La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.


He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.


Las tiranías fomentan la estupidez.


Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.


El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable".


Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece.


Nadie es patria, todos lo somos.


La Historia Universal es la de un solo hombre.


Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo.


¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenace a uno con la inmortalidad.


Soñar es la actividad estética más antigua.


Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?


Creo que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos.


El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto.


Para el argentino, la amistad es una pasión y la policía una mafia.


Estoy solo y no hay nadie en el espejo.


No eres ambicioso: te contentas con ser feliz.


La duda es uno de los nombres de la inteligencia.


Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.




Jorge Luis Borges, (1899-1986) Escritor argentino.