Seamos tan diferentes con los hombres como con los cuadros, a los que tratamos siempre de dar una luz favorable.

Ralph Waldo Emerson

Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda.

José Ortega y Gasset

Los grandes espíritus son como las nubes: recogen para derramarse.

Kalidasa

Los amores más duraderos son aquellos en que uno de los dos amantes es extraordinariamente celoso.

Mariano José de Larra

El dinero siempre está ahí; sólo cambian los bolsillos.

Gertrude Stein

Máxima admirable: no hablar de las cosas hasta después de que estén hechas.

Montesquieu

La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre. Con excepción de todos los demás.

Winston Churchill

El amor verdadero no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero.

Fray Luis de León

En un acto social, cada uno disfruta de los demás.

Charles Baudelaire

Cualquier cosa que se quiere decir sólo hay una palabra para expresarla, un verbo para animarla y un adjetivo para calificarla.

Guy de Maupassant

Rabindranath Tagore


Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno.


El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.


La fe engaña a los hombres, pero da brillo a la mirada.


¡Cómo pinta el deseo los colores del iris en las nieblas de la vida!


Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo.


Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.


La patria no es la tierra. Sin embargo, los hombres que la tierra nutre son la patria.


La verdad levanta tormentas contra sí que desparraman su semilla a los cuatro vientos.


La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.


Tú no ves lo que eres, sino su sombra.


Leemos mal el mundo, y decimos luego que nos engaña.


¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.


La tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta.


Sólo yo tengo el derecho de corregir, pues sólo puede castigar quien ama.


No es tarea fácil dirigir a hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo.


Cada niño que viene al mundo nos dice: "Dios aún espera del hombre".


Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas.


Dormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría.


Llevo en mi mundo que florece todos los mundos que han fracasado.


Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos.


Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás.


No hay más que una historia: La historia del hombre. Todas las historias nacionales no son más que capítulos de la mayor.


Un entendimiento todo lógica es como un cuchillo de hoja sola, que hiera la mano de su dueño.


El hombre se adentra en la multitud por ahogar el clamor de su propio silencio.


Los hechos son muchos, pero la verdad es una.


La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos.


Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.


Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera.


Las palabras van al corazón, cuando han salido del corazón.


Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad.


El que se ocupa demasiado en hacer el bien no tiene tiempo de ser bueno.


Hacer preguntas es prueba de que se piensa.


Déjame sólo un poco de mí mismo para que pueda llamarte mi todo.


Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor.


La verdad no está de parte de quién grite más.


El entendimiento agudo y sin grandeza, lo pincha todo, pero nada mueve.


Para los hombres, aceptar es dar; para las mujeres, dar es recibir.


El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.


Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.


El hombre en su esencia no debe ser esclavo, ni de sí mismo, ni de los otros, sino un amante. Su único fin está en el amor.


Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.


Qué pequeña eres brizna de hierba. Sí, pero tengo toda la Tierra a mis pies.


La vida es la constante sorpresa de saber que existo.


Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que paciente la sostiene.


El benefactor llama a la puerta, pero el que ama la encuentra abierta.




Rabindranath Tagore, (1861-1941) Filósofo y escritor indio.