Las arañas atrapan a las moscas y dejan huir a las avispas.

Plutarco

El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.

Friedrich Nietzsche

Cuanto más se acerca uno a los grandes hombres, más cuenta se da de que son hombres.

Jean de la Bruyere

El periódico es una tienda en que se venden al público las palabras del mismo color que las quiere.

Honoré de Balzac

Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche.

Oscar Wilde

Lo que no comprendemos no lo poseemos.

Johann Wolfgang Goethe

Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos.

Gustave Flaubert

Cuidamos más que se hable de nosotros que de como se hable.

Michel Eyquem de Montaigne

Las personas reales están repletas de seres imaginarios.

Graham Greene

Alimentad el espíritu con grandes pensamientos. La fe en el heroísmo hace los héroes.

Benjamin Disraeli


Montesquieu


Parece que nuestra vida aumenta cuando podemos ponerla en la memoria de los demás: Es una nueva vida que adquirimos y nos resulta preciosa.


Si nos bastase ser felices, la cosa sería facilísima; pero nosotros queremos ser más felices que los demás, y esto es casi siempre imposible, porque creemos que los demás son bastante más felices de lo que son en realidad.


Hay que estudiar mucho para saber poco.


Cuando la muerte ha igualado las fortunas, las pompas fúnebres no deberían diferenciarlas.


La descomposición de todo gobierno comienza por la decadencia de los principio sobre los cuales fué fundado.


Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad.


La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo.


Cuando un gobierno dura mucho tiempo se descompone poco a poco y sin notarlo.


La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer.


El deporte gusta porque halaga la avaricia, es decir, la esperanza de poseer más.


La verdad en un tiempo es error en otro.


El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor.


Normalmente, aquellos que poseen un gran talento, son ingenuos.


Un hombre no es desdichado a causa de la ambición, sino porque ésta lo devora.


Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder.


Los malos ejemplos son más dañinos que los crímenes.


Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.


Queremos ser más felices que los demás, y eso es dificilísimo, porque siempre les imaginamos mucho más felices de lo que son en realidad.


La religión cristiana, que parece no tiene por objeto más que la felicidad de la otra vida, nos hace también dichosos en ésta.


En el derecho público el acto de justicia más severo es la guerra, porque puede tener por efecto la destrucción de la sociedad.


Cuando los hombres prometen a una mujer que la amarán siempre suponen a su vez que ellas les promenten ser siempre amables; si ella falta a su palabra, ellos no se creen obligados por la suya.


El estudio ha sido para mí el principal remedio contra las preocupaciones de la vida; no habiendo tenido nunca un disgusto que no me haya pasado después de una hora de lectura.


La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes.


El divorcio es indispensable en las modernas civilizaciones.


Aquí un marido que ama a su mujer es un hombre que no tiene el mérito suficiente para hacerse amar por otra.


A la mayoría de las personas prefiero darles la razón rápidamente antes que escucharlas.


Los países no están cultivados en razón de su fertilidad, sino en razón de su libertad.


Cuando se busca tanto el modo de hacerse temer se encuentra siempre primero el de hacerse odiar.


Cuando nacen las sociedades, los jefes de un Estado son los que dan a éste su carácter especial. Después, este carácter especial es el que forma a los jefes de Estado.


Las costumbres hacen las leyes, las mujeres hacen las costumbres; las mujeres, pues, hacen las leyes.


Las personas que tienen poco que hacer son por lo común muy habladoras: cuanto más se piensa y obra, menos se habla.


Quisiera abolir las pompas fúnebres. Hay que llorar a los hombres cuando nacen y no ya cuando mueren.


Si los triangulos hicieran un dios, lo idearían con tres lados.


Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella.


La mayor parte de los hombres son capaces más bien de grandes acciones que de buenas acciones.


Las cabezas de los hombres más grandes se achican cuando se reúnen, y allí donde hay más cuerdos es también donde hay menos cordura.


Las leyes inútiles debilitan a las necesarias.


El talento es un don que Dios nos hace en secreto, y que nosotros revelamos sin saberlo.


No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia.


La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten. Si un ciudadano tuviera derecho a hacer lo que éstas prohíben, ya no sería libertad, pues cualquier otro tendría el mismo derecho.


El lujo está siempre en proporción con el desnivel de las fortunas.


La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie.


Máxima admirable: no hablar de las cosas hasta después de que estén hechas.


Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento.


Más Estados han perecido por la depravación de las costumbres que por la violación de las leyes.



Montesquieu

Montesquieu, (1689-1755) Escritor y político francés.