La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados.

Jean Paul

No impongas a nadie lo que tu mismo no puedas soportar.

Publio Siro

Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie.

Milan Kundera

Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida.

William Shakespeare

Las leyes callan cuando las armas hablan.

Marco Tulio Cicerón

Es hermoso servir a la patria con hechos, y no es absurdo servirla con palabras.

Salustio

El llanto es tan saludable como el sudor y más poético.

Alejandro Casona

Comenzar bien no es poco, pero tampoco es mucho.

Sócrates

Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden transformar las cosas.

Françoise Giroud

El amor es una comedia en un sólo acto: el sexual.

Enrique Jardiel Poncela


Anatole France


Los hombres mediocres, que no saben que hacer con su vida, suelen desear el tener otra vida más infinitamente larga.


El árbol de las leyes ha de podarse continuamente.


El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños.


Sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento.


La vida nos enseña que no podemos ser felices sino al precio de cierta ignorancia.


Es cierto que el amor conserva la belleza y que la cara de las mujeres se nutre de caricias, lo mismo que las abejas se nutren de miel.


Cada cual tiene la edad de sus emociones.


La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.


La vejez conduce a una tranquilidad indiferente que asegura la paz interior y exterior.


Es preciso elevarse con las alas del entusiasmo. Si se razona, no se volará jamás.


La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir, y, sin embargo, es.


No hay castos; solamente hay enfermos, hipócritas, maniacos y locos.


La mujer es embellecida por el beso que ponéis sobre su boca.


La moral es la regla de las costumbres. Y las costumbres son los hábitos. La moral es, pues, la regla de los hábitos.


Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.


Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia.


Gobernar siempre quiere decir hacer descontentos.


Cuando se alza un poder ilegítimo, para legitimarlo basta reconocerlo.


Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía.


Un diccionario es un universo en orden alfabético.


Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.


El azar es el seudónimo de Dios cuando no quiere firmar.


Cuando se ve una cosa bella, se quiere poseerla. Es una inclinación natural que las leyes han previsto.


Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría.


Su experiencia, como tantas veces sucede, le hizo desconocer la verdad.


No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir.


Afortunadamente, no tenemos por qué parecernos a nuestros retratos.


La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohibe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.


La razón es lo que más asusta en un loco.


La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor.


En la sociedad no todo se sabe, pero todo se dice.


Existe en todos nosotros un fondo de humanidad mucho menos variable de lo que se cree.


Los autores de revoluciones no pueden sufrir que otros las hagan después de ellos.


En todo lo que nos rodea y en todo lo que nos mueve debemos advertir que interviene en algo la casualidad.


El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.


Sólo las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira.


El cristianismo ha hecho mucho por el amor convirtiéndolo en pecado.


Toda la justicia social descansa en estos dos axiomas: El robo es punible y el producto del robo es sagrado.


Las verdades que revela la inteligencia permanecen estériles. Sólo el corazón es capaz de fecundar los sueños.


Sabed sufrir: sabiendo sufrir, se sufre menos.


Una necedad, aunque la repitan millones de bocas, no dejan de ser una necedad.


Un buen retrato es una biografía pintada.


Llamamos peligrosos a los que poseen un espíritu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral.


La moral descansa naturalmente en el sentimiento.



Anatole France

Anatole France, (1844-1924) Escritor francés.