Nadie tan aficionado a secretos como aquel que no hace intención de guardarlos.

Charles Caleb Colton

Yo no procuro conocer las preguntas; procuro conocer las respuestas.

Confucio

Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es insoportable.

Oscar Wilde

No lo hagas si no conviene. No lo digas si no es verdad.

Marco Aurelio

Resulta imposible atravesar una muchedumbre con la llama de la verdad sin quemarle a alguien la barba.

Georg Christoph Lichtenberg

Un pariente pobre es siempre un pariente lejano.

Alfred d' Houdetot

Mucha gente piensa, o por lo menos siente, que el que no tiene sus hábitos y sus entusiasmos es un enemigo. A mí me parece lógica la intransigencia tratándose de ideas esenciales.

Pío Baroja

Humor es posiblemente una palabra; la uso constantemente. Estoy loco por ella y algún día averiguaré su significado.

Groucho Marx

El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.

Immanuel Kant

Todo el mal que puede desplegarse en el mundo se esconde en un nido de traidores.

Francesco Petrarca

André Maurois


En los inicios de un amor los amantes hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado.


Una ilusión eterna, o por lo menos que renace a menudo en el alma humana, está muy cerca de ser una realidad.


Casi todos los hombres ganan al ser conocidos.


En muchos casos encontramos móviles nobles y heroicos para actos que hemos cometido sin saber o sin querer.


Todo artista es tan múltiple que el crítico no puede dejar de encontrar en él lo que busca resueltamente y a priori.


Las huellas del hombre sobre el hombre son eternas y ningún destino se ha cruzado impunemente con el nuestro.


Sería necesario imponer esta regla: no repetir jamás una afirmación malévola sin verificar su contenido. Aunque es cierto que así nunca se hablaría de nada.


Nada nos puede impedir sentir esta maravillosa felicidad de ser preferidos a otros.


Para la diplomacia una cuestión aplazada ya está resuelta.


El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza.


Es difícil crear ideas y fácil crear palabras; de ahí el éxito de los filósofos.


Una vida grande nace del encuentro de un gran carácter y una gran casualidad.


Todo deseo estancado es un veneno.


Nada resiste tanto como lo provisional.


Un libro es un regalo estupendo, porque muchas personas sólo leen para no tener que pensar.


No siempre es la multitud la poseedora de la verdad absoluta.


La acción es lo único que tiene valor. Soñar que se juega al tenis no es nada. Leer libros de tenis no es nada. Jugar al tenis es un gran placer.


Saben realmente vivir aquellos que se comparan fundamentalmente con gente que les va peor que a ellos.


Lo bello es aquello que es inteligible sin reflexión.


Las leyes no son crueles ni suaves; son inmutables, y, como tales, previsibles, cuadros fijos en cuyo interior incumbe al hombre diseñar lo mejor que sepa su destino.


En una discusión, lo difícil no es defender nuestra opinión, sino conocerla.


Un matrimonio feliz, es una larga conversación que siempre parece demasiado corta.


El amor a lo don Juan no es más que afición a la caza.


El amor físico es un instinto natural, como el hambre y la sed; pero la permanencia del amor no es un instinto.


No decir más de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta.


La vida es un juego del que nadie puede retirarse, llevándose las ganancias.


La confidencia descubre quién era o no digno de ella.


El primer deber del hombre es desarrollar todo lo que posee, todo aquello en que él mismo pueda convertirse.


La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta.


El que puede prescindir del ser amado puede prescindir de todo.


Sólo la incertidumbre mata los celos.


Su divisa era ésta: todo lo que merece ser hecho, merece también ser bien hecho.


Una fórmula para alcanzar la celebridad puede ser ésta: expresar ideas sencillas con claridad, ingenio y cortesía.


Es fácil hacerse admirar cuando se permanece inaccesible.


Los caprichos pueden ser perdonados, pero es un crimen despertar una pasión duradera para satisfacer un capricho.


¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.


Con frecuencia el hombre busca una diversión y encuentra una compañera.


Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa.


La vida es un juego del que nadie puede en un momento retirarse llevándose sus ganancias.


Si no quieres ser desgraciado trata a las catástrofes como a molestias, pero de ninguna manera a las molestias como a catástrofes.


El horizonte es negro, la tempestad amenaza; trabajemos. Este es el único remedio para el mal del siglo.


Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.


Al demostrar a los fanáticos que se equivocan no hay que olvidar que se equivocan aposta.




André Maurois, (1885-1967) Novelista y ensayista francés.