La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.

Proverbio judío

Amamos siempre a los que nos admiran, pero no siempre a los que admiramos.

François de la Rochefoucauld

No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias.

Mahatma Gandhi

No hay que vender la piel del oso antes de haberlo matado.

Refrán

La belleza es el esplendor de la verdad.

Platón

La historia de la libertad es la de la lucha por limitar el poder del gobierno.

Thomas Woodrow Wilson

A las mujeres les está bien llorar, a los hombres recordar.

Tácito

Lo que ahora no alcanza la perfección, la alcanzará en un intento posterior o reiterado; nada de lo que abrazó la historia es pasajero, y a través de transformaciones innumerables renace de nuevo en formas siempre más ricas.

Novalis

Un fanático es un individuo que tiene razón aunque no tenga razón.

Jaume Perich

El número de malhechores no autoriza el crimen.

Charles Dickens

Lucio Anneo Séneca

Lucio Anneo Séneca


La conversación es la expresión de nuestro modo de pensar.


No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.


La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo.


Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.


El ardimiento juvenil en sus comienzos es fogoso, pero languidece fácilmente y no dura; es el humo de una fogata liviana.


Sólo en la fortuna adversa se hallan las grandes lecciones del heroísmo.


No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia.


Este día que tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno.


La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.


Aquel que tiene gran poder debe usarlo livianamente.


El sabio en su retiro es útil a la comunidad.


Estar en ocio muy prolongado, no es reposo, es pereza.


El poder y el despotismo duran poco.


Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti.


No hay ninguna cosa buena que no tenga su base en la razón.


No hay, en mi dictamen, hombre que aprecie más la virtud y la siga con más gusto, que el que por no hacer traición a su conciencia, ha perdido la reputacion de hombre de bien.


La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias.


Rey es quien nada teme, rey es quien nada desea; y todos podemos regalarnos este reino.


Si me ofreciesen la sabiduría con la condición de guardarla para mí sin comunicarla a nadie, no la querría.


¡Oh, cuán extemporáneo es comenzar a vivir cuando se ha de dejar de vivir!


La naturaleza nos ha dado las semillas del conocimiento, no el conocimiento mismo.


El fuego prueba el oro; la miseria los hombres fuertes.


Vencer sin peligro es ganar sin gloria.


El cabalgar, el viajar y el mudar de lugar recrean el ánimo.


La amistad siempre es provechosa; el amor a veces hiere.


Merece salir engañado el que al hacer un beneficio, cuente con la recompensa.


Un hombre inútil es gravoso al estado, en que se pesa el mérito de los miembros por la utilidad que de ellos se saca.


Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas.


Jamás se descubriría nada si nos considerasemos satisfechos con las cosas descubiertas.


No hay viento favorable para el que no sabe donde va.


La ira: un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte.


Ningún descubrimiento se haría ya si nos contentásemos con lo que sabemos.


Escucha aún a los pequeños, porque nada es despreciable en ellos.


El favor consiste no en lo que se hace o se da, sino en el ánimo con que se da o se hace.


Es, a menudo, más conveniente disimular que vengarse.


Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida.


Gran parte de la bondad consiste en querer ser bueno.


El hombre es un animal racional.


Cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cauto.


Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian.


Lo que has de decir, antes de decirlo a otro, dítelo a ti mismo.


Para saber algo, no basta con haberlo aprendido.


La recompensa de una buena acción está en haberla hecho.


El peor enemigo es el que está encubierto.


No podemos evitar las pasiones, pero si vencerlas.


El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto.


Pesa las opiniones, no las cuentes.


No os espante el dolor; o tendrá fin o acabará con vosotros.


Muy sentida es la muerte cuando el padre queda vivo.


Una buena conciencia no teme a ningún testigo.


No existe ningún gran genio sin un toque de demencia.


Lo mismo es nuestra vida que una comedia; no se atiende a si es larga, sino a si la han representado bien. Concluye donde quieras, con tal de que pongas buen final.


Seas parco en elogiar, y más parco todavía en vituperar.


No os espante la pobreza; nadie vive tan pobre como nació.


Forma parte de la curación el deseo de ser curado.


Considera las contrariedades como un ejercicio.


Nunca fue fácil el aprendizaje de la virtud.


Todo poder excesivo dura poco.


No es preciso tener muchos libros, sino tenerlos buenos.


Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad.


Mostrarse asustado sin motivo aparente es dar a conocer que se tiene razón de temer.


La voluntad es la que da valor a las cosas pequeñas.


El tiempo descubre la verdad.


Tan grande como la turba de los admiradores es la turba de los envidiosos.


Hay ciertas cosas que para hacerlas bien no basta haberlas aprendido.


La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada.


Si os sujetáis a la naturaleza, nunca seréis pobres; si os sujetáis a la opinión, nunca seréis ricos.


Toda la armonía total de este mundo está formada de discordancias.


Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.


Igual virtud es moderarse en el gozo que moderarse en el dolor.


A vivir se aprende toda la vida, y toda la vida se ha de aprender a morir.


Si quieres que tu secreto sea guardado, guárdalo tú mismo.


El primer arte que deben aprender los que aspiran al poder es el de ser capaces de soportar el odio.


El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios.


Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos.


Quien da pronto da dos veces.


No he nacido para sólo un rincón, mi patria es todo el mundo.


No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.


Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo.


El camino del vicio no solamente se desliza, sino que se precipita hacia abajo.


El mejor límite para el dinero es el que no permite caer en la pobreza ni alejarse mucho de ella.


¿Qué importa saber lo qué es una recta si no se sabe lo que es la rectitud?


¿Preguntas qué es la libertad? No ser esclavo de nada, de ninguna necesidad, de ningún accidente y conservar la fortuna al alcance de la mano.


Viven más contentos aquellos en quienes jamás puso los ojos la fortuna, que los otros de quienes los apartó.


Los hombres aprenden mientras enseñan.


Las obras se tienen medio terminadas cuando se han comenzado bien.


A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde.


Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces como hay azar y como hay destino, filosofemos.


En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.


¡Estudia! No para saber una cosa más, sino para saberla mejor.


Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición.


La adversidad es ocasión de virtud.


El hombre más poderoso es el que es dueño de sí mismo.


Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.


El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.


Languidece la virtud sin adversarios.


Nuestra naturaleza está en la acción. El reposo presagia la muerte.


Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino.


No os espante la muerte; o extermina o transforma vuestra existencia.


En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.


Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérela, pues, en todo lugar.


Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.


Una era construye ciudades. Una hora las destruye.


Cuanto mayor es la prosperidad tanto menor se debe confiar en ella.


El que teme es un esclavo.


No recibimos una vida corta, sino que nosotros la acortamos. No somos de ella indigentes, sino manirrotos.


No es pobre el que tiene poco, sino el que mucho desea.


El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores.


El pobre carece de muchas cosas, pero el avaro carece de todo.


Desdichado es el que por tal se tiene.


Sin estudiar enferma el alma.


No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.


No hay mayor causa de llanto que no poder llorar.


Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la mente.


Un gran marinero puede navegar aunque sus velas sean de alquiler.



Lucio Anneo Séneca

Lucio Anneo Séneca, (2 AC-65) Filósofo latino.