Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia.

Francis Scott Fitzgerald

Pensar colectivamente es la regla general. Pensar individualmente es la excepción.

Gustavo Le Bon

Si te caes siete veces, levántate ocho.

Proverbio chino

En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.

Jacinto Benavente

Un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha ciencia devuelve a Él.

Louis Pasteur

La amistad es animal de compañía, no de rebaño.

Plutarco

Se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar.

Immanuel Kant

Averígüelo Vargas.

Refrán

Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola.

Voltaire

Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos.

Confucio

Concepción Arenal

Concepción Arenal


Los grandes egoístas son el plantel de los grandes malvados.


El amor vive más de lo que da que de lo que recibe.


Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el día en que se confundan.


Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo.


El llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.


Colectividad que no sabe pensar, no puede vivir.


Abrid escuelas y se cerraran cárceles.


La caridad es un deber; la elección de la forma, un derecho.


El tedio es una enfermedad del entendimiento que no acontece sino a los ociosos.


El amor es para el niño como el sol para las flores; no le basta pan: necesita caricias para ser bueno y ser fuerte.


Las malas leyes hallarán siempre, y contribuirán a formar, hombres peores que ellas, encargados de ejecutarlas.


Absurdo sería pedir al cálculo lo que puede dar la abnegación.


Entre los que son igualmente malos no hay paz si no es la impuesta por el miedo de alguno que es peor.


La injusticia, siempre mala, es horrible ejercida contra un desdichado.


¿Los pobres serían lo que son, si nosotros fuéramos lo que debiéramos ser?


Sustituir el amor propio con el amor de los demás, es cambiar un insufrible tirano por un buen amigo.


Cuando no comprendemos una cosa, es preciso declararla absurda o superior a nuestra inteligencia, y generalmente, se adopta la primera determinación.


Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie.


Todas las cosas son imposibles, mientras lo parecen.


El dolor es la dignidad de la desgracia.


Un hombre aislado se siente débil, y lo es.


La pasión para el hombre es un torrente; para la mujer, un abismo.


La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano.


Todo lo que endurece, desmoraliza.


Cuanto más se dividen los obstáculos son más fáciles de vencer.


El hombre que se levanta es aún más grande que el que no ha caído.


El pobre se arruina en el momento en que deja de ser sobrio.


El error es un arma que acaba siempre por dispararse contra el que la emplea.


El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda.


Es raro, muy raro, que nadie caiga en el abismo del desengaño sin haberse acercado voluntariamente a la orilla.


Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican.


El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.


No es tan culpable el que desconoce un deber como el que lo acepta y lo pisa.


En muchos casos hacemos por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.



Concepción Arenal

Concepción Arenal, (1820-1893) Escritora y socióloga española.