El arte es vicio. No te casas con él legítimamente, lo raptas.

Edgar Degas

Cuando no se ha sabido vivir, menos aún puede saberse morir.

Joseph Sanial-Dubay

No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una.

Thomas Jefferson

La burocracia es una máquina gigantesca manejada por pigmeos.

Honoré de Balzac

Una multitud es como un vasto desierto de hombres.

René de Chateaubriand

La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición.

Adam Smith

No hay riqueza tan segura como un amigo seguro.

Juan Luis Vives

Hay labios tan finos que en vez de besar cortan.

Paul Charles Bourget

Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos.

Henry David Thoreau

De dinero y calidad, la mitad de la mitad.

Refrán


Khalil Gibran


No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir.


¿Dónde puedo encontrar un hombre gobernado por la razón y no por los hábitos y los deseos?


Conocí un segundo nacimiento, cuando mi alma y mi cuerpo se amaron y se casaron.


Algunos oyen con las orejas, algunos con el estómago, algunos con el bolsillo y algunos no oyen en absoluto.


El amor no da ni toma nada, excepto de sí mismo.


Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio.


Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad.


El pesar y la pobreza purifican el corazón del hombre, aunque nuestras mentes débiles no ven nada de valor en el universo, salvo la comodidad y la felicidad.


Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara.


Los hombres que no perdonan a las mujeres sus pequeños defectos jamás disfrutarán de sus grandes virtudes.


Trabajar con amor es construir una casa con cariño, como si vuestro ser amado fuera a habitar en esa casa.


El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría.


Para entender el corazón y la mente de una persona, no te fijes en lo que ha hecho no te fijes en lo que ha logrado sino en lo que aspira a hacer.


Y en mi locura encontré la libertad y la seguridad que da el que no le entiendan a uno, pues quienes nos comprenden esclavizan algo de nosotros.


La más bella palabra en labios de un hombre es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía.


Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.


Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.


Aquel que no usa su moralidad sino como si fuera su mejor ropaje, estaría mejor desnudo.


Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.


Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores.


Si otro te injuria, puedes olvidarlo; si injurias tú nunca olvidarás.


No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche.


Si no puedes trabajar con amor sino sólo con desgana, mejor será que abandones el trabajo y te sientes a la puerta del templo a recibir limosna de los que trabajan con alegría.


Vuestros hijos no son vuestros hijos: son los hijos y las hijas de las ansias de vida que siente la misma vida.


No progresas mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándote por lograr lo que aun queda por hacer.


Es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os consideráis donantes, no sois más que testigos.


La historia no se repite si no es en la mente de quien no la conoce.


En el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.


El silencio del envidioso está lleno de ruidos.


Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar.


Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños.


Amar a la vida a través del trabajo, es intimar con el más recóndito secreto de la vida.


En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.



Khalil Gibran

Khalil Gibran, (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.