Una máquina puede hacer el trabajo de 50 hombres corrientes. Pero no existe ninguna máquina que pueda hacer el trabajo de un hombre extraordinario.

Elbert Hubbard

Se aferran a su parecer, no por verdadero sino por suyo.

San Agustín de Hipona

Al hombre que hace todo lo que puede no podemos decirle que no hace todo lo que debe.

Fray Antonio de Guevara

Lo último que uno sabe es por donde empezar.

Blaise Pascal

La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración.

Juan Pablo II

Un héroe es todo aquel que hace lo que puede.

Romain Rolland

¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!

Jonathan Swift

Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.

Camilo José Cela

Existe gente que está tan llena de sentido común que no le queda el más pequeño rincón para el sentido propio.

Miguel de Unamuno

Fuertes razones, hacen fuertes acciones.

William Shakespeare

William Shakespeare


Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.


Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados.


Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.


Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.


El que gusta de ser adulado es digno del adulador.


Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.


No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así.


El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje.


El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.


Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.


La fortuna llega en algunos barcos que no son guiados.


Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar.


Ningún legado es tan rico como la honestidad.


El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen.


Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.


No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.


En un minuto hay muchos días.


El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos.


En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber.


Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.


Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.


En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.


¡Oh amor poderoso¡ Que a veces hace de una bestia un hombre, y otras, de un hombre una bestia.


El traje denota muchas veces al hombre.


Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.


Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes.


El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones.


Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.


Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones.


No ensucies la fuente donde has apagado tu sed.


El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída.


Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien.


Si el dinero va delante, todos los caminos se abren.


La memoria es el centinela del cerebro.


Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren.


Sea como fuere lo que pienses, creo que es mejor decirlo con buenas palabras.


El desdichado no tiene otra medicina que la esperanza.


Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños.


Nadie admira la celeridad, como no sea el negligente.


Es amor bien pobre el que puede evaluarse.


Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las Sagradas Escrituras.


La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo.


El amor es un loco tan leal, que en todo cuanto hagáis, sea lo que fuere, no halla mal alguno.


Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.


Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / engánchalos a tu alma con ganchos de acero.


La mujer es un manjar digno de dioses, cuando no lo cocina el diablo.


No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después.


La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.


Sería muy poco feliz si pudiera decir hasta qué punto lo soy.


El pasado es un prólogo.


Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.


Fragilidad tiene nombre de mujer


El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre.


Las medidas templadas, que equivalen a remedios prudentes, son hartamente nocivas cuando el mal es violento.


No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino.


El amor alivia como la luz del sol tras la lluvia.


Nuestras dudas son traidores que muchas veces nos hacen perder el bien que podríamos ganar si no temiéramos buscarlo.


Guarda a tu amigo bajo la llave de tu propia vida.


Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.


Lloramos al nacer porque venimos a este inmenso escenario de dementes.


No hay nada tan común como el deseo de ser elogiado.


El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir las aflicciones futuras.


A mayor talento, en la mujer, mayor indocilidad.


Malgasté mi tiempo, ahora el tiempo me malgasta a mí.


La lealtad tiene un corazón tranquilo.


Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso las horas y el tiempo pasan.


Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto.


La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.


Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.


Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.


La brevedad es el alma del ingenio.


Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza.


Excelente cosa es tener la fuerza de un gigante, pero usar de ella como un gigante es propio de un tirano.


La mente del hombre es de mármol; la de la mujer de cera.


Fuertes razones, hacen fuertes acciones.


Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.


Si dos cabalgan en un caballo, uno debe ir detrás.


El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia.


Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.


Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga expirar con un revés.


Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.


Hasta la propia virtud se convierte en vicio cuando es mal aplicada.


La sangre joven no obedece un viejo mandato.


Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.


Asume una virtud si no la tienes


El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.


Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo.


El que muere paga todas sus deudas.


Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible.


De lo que tengo miedo es de tu miedo.


Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión.


Prudente padre es el que conoce a su hijo.


Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza.


Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos.


Quien se eleva demasiado cerca del sol con alas de oro las funde.


Todos aman la vida, pero el hombre valiente y honrado aprecia más el honor.


El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma.


No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.




William Shakespeare, (1564-1616) Escritor británico.