El amor es la historia de la vida de las mujeres y un episodio en la de los hombres.

Germaine de Staël

La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.

Francisco de Quevedo

Si se me diera la oportunidad de hacer un regalo a la siguiente generación, sería la capacidad de reírse cada cual de sí mismo.

Charles M. Schulz

La palabra es plata y el silencio es oro.

Refrán

No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmalazado.

Miguel de Cervantes Saavedra

El mejor profeta del futuro es el pasado.

Lord Byron

El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto.

Jorge Luis Borges

El trabajo hecho con gusto y con amor, siempre es una creación original y única.

Roberto Sapriza

Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores.

Khalil Gibran

Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces, leo para olvidar.

Giovanni Papini


Epicteto de Frigia


La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre.


¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.


La envidia es el adversario de los más afortunados.


Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.


El sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su calor. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore.


El deseo y la felicidad no pueden vivir juntos.


¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte? Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos.


Filosofar es esto: examinar y afinar los criterios.


Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.


En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad no hay nada más difícil.


En las desgracias hay que acordarse del estado de conformidad con que miramos las ajenas.


Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír.


El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.


El exceso de cólera engendra la locura.


Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado.


La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad.


Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.


Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa.


Sólo el hombre culto es libre.


Los placeres raros son los que más nos deleitan.


No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo


No pretendas que las cosas ocurran como tu quieres. Desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz.


El error del anciano es que pretende enjuiciar el hoy con el criterio del ayer.


El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo.


El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos.


Un barco no debería navegar con una sola ancla, ni la vida con una sola esperanza.


Puedes ser invencible si nunca emprendes combate de cuyo regreso no estés seguro y sólo cuando sepas que está en tu mano la victoria.


Todos los asuntos tienen dos asas: por una son manejables, por la otra no.


No se llega a campeón sin sudar.


La prudencia es el más excelso de todos los bienes.


La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.



Epicteto de Frigia

Epicteto de Frigia, (50-135) Filósofo grecolatino.