La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo.

David Starr Jordan

Los celos no son corrientemente más que una inquieta tiranía aplicada a los asuntos del amor.

Marcel Proust

La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad.

Marco Tulio Cicerón

La amistad lo es todo. La amistad vale más que el talento. Vale más que el gobierno. La amistad vale casi tanto como la familia.

Mario Puzo

Un genio es el que es capaz de ver la idea en el fenómeno.

Arthur Schopenhauer

La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo.

Juan Pablo II

Reprender al que yerra no basta si no se le enseña el camino recto.

Columela

El destino mezcla las cartas, y nosotros las jugamos.

Arthur Schopenhauer

A menos que haya complicaciones, está a punto de morir.

Jules Renard

La inhumanidad es perenne.

George Steiner

Marco Tulio Cicerón

Marco Tulio Cicerón


Los deseos del joven muestran las futuras virtudes del hombre.


La ciencia que se aparte de la justicia más que ciencia debe llamarse astucia.


Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.


Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si ésta pudiera ser aliviada por la calvicie.


El amor es el deseo de obtener la amistad de una persona que nos atrae por su belleza.


Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.


El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, es más culpable que el que le corrompe con dinero.


La libertad sólo reside en los estados en los que el pueblo tiene el poder supremo.


Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.


No hay nada hecho por la mano del hombre que tarde o temprano el tiempo no destruya.


Una cosa es saber y otra saber enseñar.


No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.


La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.


No logran entender los hombres cuán gran renta constituye la economía.


Si las leyes fueran constituidas por los hombres, o por las sentencias de los jueces, serían derechos matar, robar, adulterar, etcétera.


El egoísta se ama a sí mismo sin rivales.


Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.


La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.


La falsedad está tan cercana a la verdad que el hombre prudente no debe situarse en terreno resbaladizo.


Si queremos gozar la paz, debemos velar bien las armas; si deponemos las armas no tendremos jamás paz.


La naturaleza misma ha impreso en la mente de todos la idea de un Dios.


Me avergüenzo de esos filósofos que no quieren desterrar ningún vicio si no está castigado por el juez.


Por conservar la libertad, la muerte, que es el último de los males, no debe temerse.


El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.


No sé, si, con excepción de la sabiduría, los dioses inmortales han otorgado al hombre algo mejor que la amistad.


Mis libros siempre están a mi disposición, nunca están ocupados.


¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?


La victoria es por naturaleza insolente y arrogante.


A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos.


Las leyes callan cuando las armas hablan.


Nada hay más injusto que buscar premio en la justicia.


No es otra cosa la amistad que un sumo consentimiento en las cosas divinas y humanas con amor y benevolencia.


Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables.


Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.


Pensar es como vivir dos veces.


La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.


No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.


En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tu mismo.


La evidencia es la más decisiva demostración.


Seamos esclavos de las leyes, para poder ser libres.


Este es el primer precepto de la amistad: Pedir a los amigos sólo lo honesto, y sólo lo honesto hacer por ellos.


El que sufre tiene memoria.


Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.


Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma.


Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada.


Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.


La salud del pueblo está en la supremacía de la ley.


Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras.


La justicia es absolutamente nula si no se encuentra en la naturaleza.


La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.


No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.


Los deseos deben obedecer a la razón.


Es preferible ser viejo menos tiempo que serlo antes de la vejez.


Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.


Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.


Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.


La fuerza es el derecho de las bestias.


Si quieres aprender, enseña.


La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.


Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.


El tiempo es una cierta parte de la eternidad.


Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.


Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.


Nada perturba tanto la vida humana como la ignorancia del bien y el mal.


Humano es errar; pero sólo los estúpidos perseveran en el error.


Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.


No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida.


Si hacemos el bien por interés, seremos astutos, pero nunca buenos.


De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.


Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.


Las vanas pretensiones caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho.


El recuerdo del mal pasado es alegre.


La ley suprema es el bien del pueblo.


La amistad es un acuerdo perfecto de los sentimientos de cosas humanas y divinas, unidas a la bondad y a una mutua ternura.


No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.


¡Oh, dulce nombre de la libertad!


La ley no ha sido establecida por el ingenio de los hombres, ni por el mandamiento de los pueblos, sino que es algo eterno que rige el Universo con la sabiduría del imperar y del prohibir.


La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas; y sólo cosas honradas hacer por ellos.


Cuanto más altos estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores.


La vida feliz y dichosa es el objeto único de toda la filosofía.


La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad.


Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto.


La naturaleza quiere que la amistad sea auxiliadora de virtudes, mas no compañera de vicios.


Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.


Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero.


Los hombres sabios nos han enseñado que no sólo hay que elegir entre los males el menor, sino también sacar de ellos todo el bien que puedan contener.


La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil es ya de por sí inmoral.


La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.


No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.


Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.


No entiendo por qué el que es dichoso busca mayor felicidad.


No hay absurdo que no haya pasado por la cabeza de algún filósofo.


La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.


La necedad es la madre de todos los males.


Cuando los tambores hablan, las leyes callan.



Marco Tulio Cicerón

Marco Tulio Cicerón, (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.