Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que paciente la sostiene.

Rabindranath Tagore

Todo nuestro conocimiento arranca del sentido, pasa al entendimiento y termina en la razón.

Immanuel Kant

A los puros todas las cosas les parecen puras.

San Pablo

La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho.

Honoré de Balzac

Los recuerdos comunes son a veces los más pacificadores.

Marcel Proust

El genio convierte la excepción en regla.

Eugenio Trias

Las mujeres demasiado bellas sorprenden menos el segundo día.

Stendhal

Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta.

Mariano José de Larra

En la mujer, el orgullo es a menudo el móvil del amor.

George Sand

No envidies la riqueza del prójimo.

Homero


Joseph Joubert


El que tiene imaginación sin instrucción tiene alas sin pies.


Como la dicha de un pueblo depende de ser bien gobernado, la elección de sus gobernantes pide una reflexión profunda.


La ternura es el reposo de la pasión.


Los niños necesitan más de modelos que de críticos.


Es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con desconfianza si se pretende asegurar el porvenir.


A veces los pensamientos nos consuelan de las cosas, y los libros de las personas.


No hay que elegir por esposa sino a la mujer que uno elegiría por amigo si fuera hombre.


Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su Dios no cambia.


Muchos van hacia la verdad por los caminos de la poesía. Yo llego a la poesía, por los caminos de la verdad.


Libertad moral es la única libertad verdaderamente importante.


El motivo no existe siempre para ser alcanzado, sino para servir de punto de mira.


La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que es preciso hacer.


El genio comienza las grandes obras, pero sólo el trabajo las acaba.


El dinero es un estiércol estupendo como abono, lo malo es que muchos lo toman por la cosecha.


Los poetas tienen cien veces mejor sentido que los filósofos. Buscando la belleza encuentran más verdad que ellos.


Cuando se ama es el corazón quien juzga.


La abeja y la avispa liban las mismas flores; pero no logran la misma miel.


Enseñar es aprender dos veces.


El alma es una materia luminosa que quema sin consumir; nuestro cuerpo es el fanal.


Las mejores leyes nacen de las costumbres.


La imaginación es el ojo del alma.


La mediocridad es lo excelente para los mediocres.


Unos gustan decir lo que saben; otros lo que piensan.


Lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo que es admirable lo es más cuanto más se admira.


Es mejor debatir una cuestión sin resolverla, que resolver una cuestión sin debatirla.


Un hombre sin defectos es un tonto o un hipócrita del que debemos desconfiar.


El placer no es sino la felicidad de una parte del cuerpo.



Joseph Joubert

Joseph Joubert, (1754-1824) Ensayista y moralista francés.