Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.

Fiodor Dostoievski

Sólo publican memorias aquellas personas que ya han perdido totalmente la memoria.

Oscar Wilde

Yo trato de privarme de ideas. Todos los días me quito alguna, pero siempre me quedan demasiadas.

Agustín García Calvo

Agua por mayo, pan para todo el año.

Refrán

El matrimonio es una cena que comienza con el postre.

Jules Sandeau

El buen ciudadano es aquel que no puede tolerar en su patria un poder que pretende hacerse superior a las leyes.

Marco Tulio Cicerón

Solamente el hombre religioso es siempre el mismo. Porque su Dios no cambia.

Joseph Joubert

A la sombra de un hombre célebre hay siempre una mujer que sufre.

Jules Renard

El pueblo me silba, pero yo me aplaudo.

Quinto Horacio Flaco

La mujer no existe. Sólo hay mujeres cuyos tipos varían al infinito.

George Sand


Fénelon


El amor lo toma todo, y todo lo da.


No podemos ver a la virtud sin amarla, ni amarla sin ser felices.


Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.


Huye de los elogios pero trata de merecerlos.


Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más débiles y cobardes; doblan la cerviz en faltándoles la autoridad, y se les ve tan abatidos como se les conoció soberbios; en un momento pasan de un extremo a otro.


Los que saben ocuparse en cualquiera lectura útil y agradable, jamás sienten el tedio que devora a los demás hombres en medio de las delicias.


Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos.


Sólo el infortunio puede convertir un corazón de roca en un corazón humano.


La altivez es útil, todo hombre debe ser altivo.


El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables.


La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.


Si a cambio de mi amor a la lectura viera a mis pies los tronos del mundo, rehusaría el cambio.


El hombre se mueve. Dios le guía.


El poder sin límites, es un frenesí que arruina su propia autoridad.


El que no ha sufrido no sabe nada; no conoce ni el bien ni el mal; ni conoce a los hombres ni se conoce a sí mismo.


Jamás es perdido el bien que se hace.


La ambición está más descontenta de lo que no tiene que satisfecha de lo que tiene.


La muerte sólo será triste para los que no han pensado en ella.


El más desgraciado de todos los hombres es el que cree serlo.


La franqueza en las mujeres, es casi siempre una inconsecuencia.


El más libre de todos los hombres es aquel que puede ser libre dentro de la esclavitud.


La guerra es un mal que deshonra al género humano.


El sufrimiento depende no tanto de lo que se padece cuanto de nuestra imaginación, que aumenta nuestros males.


Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.


El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado.


Ordinariamente, aquéllos que educan a los niños y no les perdonan nada se perdonan todo a sí mismos.


Así como la demasiada autoridad corrompe a los reyes, así el lujo emponzoña toda una nación.



Fénelon

Fénelon, (1651-1715) Escritor y teólogo francés.