La plegaria es la primera y la última lección para aprender el noble y bravío arte de sacrificar el ser en los variados senderos de la vida.

Mahatma Gandhi

El más rico es aquel cuyos placeres son los más baratos.

Henry David Thoreau

He firmado tantos ejemplares de mis libros que el día que me muera va a tener un gran valor uno que no lleve mi firma.

Jorge Luis Borges

La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo.

Lucio Anneo Séneca

Nada suena tan estridente a los oídos del autor como el silencio de la crítica.

Anónimo

Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.

Hilda Owlsley

La mejor receta para la novela policiaca: el detective no debe saber nunca más que el lector.

Agatha Christie

Hay personas divertidas que no interesan y personas interesantes que no divierten.

Benjamin Disraeli

El periodismo es grande. Cada periodista ¿no es un regulador del mundo, si lo persuade?

Thomas Carlyle

Todos los educadores son absolutamente dogmáticos y autoritarios. No puede existir la educación libre, porque si dejáis a un niño libre no le educaréis.

Gilbert Keith Chesterton


Charles Baudelaire


En un acto social, cada uno disfruta de los demás.


Una gran sonrisa es un bello rostro de gigante.


Lo bello es siempre raro. Lo que no es ligeramente deforme presenta un aspecto inservible.


El amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice.


Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir.


El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.


Para trabajar basta estar convencido de una cosa: que trabajar es menos aburrido que divertirse.


Consentir que nos condecoren es reconocer al Estado o al principe el derecho de juzgarnos, ilustrarnos, etc.


La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.


La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza.


Hay que ser sublime sin interrupción. El dandy debe vivir y morir ante el espejo.


Para no ser los esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, ¡embriagaros sin cesar! con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa.


Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.


Que procedas del cielo o del infierno, qué importa, ¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo! Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta de un infinito que amo y jamás he conocido.


Lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar.


Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.


Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.


La fatalidad posee una cierta elasticidad que se suele llamar libertad humana.


No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.


El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad.


¡Ay los vicios humanos! Son ellos los que contienen la prueba de nuestro amor por el infinito.


¡Ah qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!


Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse.


Para conocer la dicha hay que tener el valor de tragársela.


El gusto de la concentranción productora debe reemplazar, en un hombre ya maduro, al gusto de la desperdigación.



Charles Baudelaire

Charles Baudelaire, (1821-1867) Escritor, poeta y crítico francés.