La fe comienza donde termina el orgullo.

Félecité de Lamennais

Me gusta y me fascina el trabajo. Podría estar sentado horas y horas mirando a otros cómo trabajan.

Jerome Klapka Jerome

Perdona a tus enemigos, pero jamás olvides su nombre.

John Fitzgerald Kennedy

Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.

Louis Charles Alfred de Musset

Libertad moral es la única libertad verdaderamente importante.

Joseph Joubert

La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.

Proverbio polaco

Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.

Aristóteles

Incluso la paz se puede comprar a un precio demasiado alto.

Benjamin Franklin

El cinismo consiste en ver las cosas como realmente son, y no como se quiere que sean.

Oscar Wilde

El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando ya nada se espera.

Lucio Anneo Séneca


Pitágoras de Samos


Economizad las lágrimas de vuestros hijos a fin de que puedan regar con ellas vuestra tumba.


Elige una mujer de la cual puedas decir: Yo hubiera podido buscarla más bella pero no mejor.


Sobre todas las cosas pueden hacerse dos afirmaciones totalmente contrarias.


Tú verás que los males de los hombres son fruto de su elección; y que la fuente del bien la buscan lejos, cuando la llevan dentro de su corazón.


Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él, ya que la miel más dulce se agria en un vaso sucio.


No desprecies a nadie; un átomo hace sombra.


No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma.


Más le vale a un hombre tener la boca cerrada, y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es.


Prefiero el bastón de la experiencia que el carro rápido de la fortuna. El filósofo viaja a pie.


La amistad es una igualdad armoniosa.


Entre dos hombres iguales en fuerza, el más fuerte es el que tiene la razón.


Dos especies de lágrimas tienen los ojos de la mujer: de verdadero dolor y de despecho.


Nada perece en el Universo; todo cuanto acontece en él no pasa de meras transformaciones.


Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.


Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela.


Ante todo, respetáos a vosotros mismos.


Escribe en la arena las faltas de tu amigo.


En tres partes se divide el alma humana: en mente, en sabiduría y en ira.


El principio es la mitad del todo.


Elige la mejor manera de vivir; la costumbre te la hará agradable.


Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.


¡Oh legislador! No me des leyes para los pueblos, sino pueblos para las leyes.


Si sufres injusticias consuélate, porque la verdadera desgracia es cometerlas.


No sabe hablar quien no sabe callar.



Pitágoras de Samos

Pitágoras de Samos, (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.