La máquina ha venido a calentar el estómago del hombre pero ha enfriado su corazón.

Miguel Delibes

La inactividad sólo apetece cuando tenemos demasiado que hacer.

Noel Coward

Es cualquier libro discreto (que si cansa, de hablar deja) un amigo que aconseja y que reprende en secreto.

Lope de Vega

Para la diplomacia una cuestión aplazada ya está resuelta.

André Maurois

Corazón mío, no hables. Puedes jugar con fuego, pero te quemarás.

Bob Dylan

La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa.

Jorge Luis Borges

Los escritores somos seres heridos. Por eso creamos otra realidad.

Paul Auster

No anheles el bien futuro: mira que ni el presente está seguro.

Félix María de Samaniego

La verdad no hace tanto bien en el mundo como el daño que hacen sus apariencias.

François de la Rochefoucauld

La guerra es un asunto demasiado grave para confiárselo a los militares.

Georges Benjamin Clemenceau


Friedrich Schiller


En lo que parecemos, todos tenemos un juez; en lo que somos, nadie nos juzga.


Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca.


Sólo conoce el amor quien ama sin esperanza.


¿Qué es la mayoría? La mayoría es un absurdo: la inteligencia ha sido siempre de los pocos.


Cuanto más alto coloque el hombre su meta, tanto más crecerá.


Hambre y amor mantienen cohesionada la fábrica del mundo.


Solamente cuando madura cae el fruto de la fortuna.


Una memoria ejercitada es guía más valiosa que el genio y la sensibilidad.


Créeme, en tu corazón brilla la estrella de tu destino.


Si quieres conocerte, observa la conducta de los demás. Si quieres comprender a los demás, mira en tu propio corazón.


A todos pertenece lo que piensas; tuyo es sólo lo que sientes: si quieres hacerlo tuyo, siente a ese Dios en el que piensas.


Quien vive entre los deleites y los vicios ha de expiarlos luego con la humillación y la miseria.


No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.


Es muy dulce ver llegar la muerte mecido por las plegarias de un hijo.


El amor es la única cosa de este mundo que no quiere más comprador que a sí mismo.


No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas.


Hablar con mucha cortesía a veces conquista y otras empalaga.


No existe ningún hombre que si puede ganar el máximo se conforme con el mínimo.


El encanto de la belleza estriba en su misterio; si deshacemos la trama sutil que enlaza sus elementos, se evapora toda la esencia.


El tiempo es el ángel del hombre.


La libertad existe tan sólo en la tierra de los sueños.


Haciendo el bien nutrimos la planta divina de la humanidad; formando la belleza, esparcimos las semillas de lo divino.


La palabra es libre; la acción muda; la obediencia ciega.


La diversión es como un seguro, cuanto más viejo eres más te cuesta.



Friedrich Schiller

Friedrich Schiller, (1759-1805) Poeta y dramaturgo alemán