Prefiero los errores del entusiasmo a la indiferencia de la sabiduría.

Anatole France

Lo que no comprendemos no lo poseemos.

Johann Wolfgang Goethe

El dinero consagrado a la beneficencia no tiene mérito si no representa un sacrificio, una privación.

Cesare Cantù

La intención hace el agravio.

Pedro Calderón de la Barca

Hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud.

Friedrich Nietzsche

Los críticos ven la música y oyen la pintura.

Valeriu Butulescu

Las citas son una manera de repetir erróneamente las palabras de otro.

Ambrose Bierce

Si no logras desarrollar toda tu inteligencia, siempre te queda la opción de hacerte político.

Gilbert Keith Chesterton

Dulce amor el alcanzado con dificultades.

W. C. Fields

Ningún hombre es tan tonto como para desear la guerra y no la paz; pues en la paz los hijos llevan a sus padres a la tumba, en la guerra son los padres quienes llevan a los hijos a la tumba.

Heródoto de Halicarnaso

Voltaire


Todos los hombres tienen iguales derechos a la libertad, a su prosperidad y a la protección de las leyes.


El amor propio, al igual que el mecanismo de reproducción del genero humano, es necesario, nos causa placer y debemos ocultarlo.


La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás.


El deseo de agradar es al espíritu lo que el adorno a la belleza.


Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia.


Todos estamos llenos de debilidades y errores; perdonémonos recíprocamente nuestras tonterías: es esta la primera ley de la Naturaleza.


La naturaleza vuelve a los hombres elocuentes en las grandes pasiones y en los grandes intereses.


Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan.


Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.


La civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara.


Todo les sale bien a las personas de cáracter dulce y alegre.


El sentido común no es nada común.


Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa.


El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad.


No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.


La incertidumbre es una posición incómoda. Pero la certeza es una posición absurda.


El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo.


Detesto lo que escribes, pero daría mi vida para que pudieras seguir escribiéndolo.


Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor.


Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás.


Trabajemos sin razonar, es el único medio de hacer la vida soportable.


Los males llegan volando y se alejan renqueando.


Aquel que es demasiado pequeño tiene un orgullo grande.


Cuando se trata de dinero todos somos de la misma religión.


¡Cuán querida es de todos los corazones buenos su tierra natal!


Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola.


Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo.


Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.


Hay quienes sólo utilizan las palabras para disfrazar sus pensamientos.


Ser bueno solamente consigo mismo es ser bueno para nada.


La escritura es la pintura de la voz.


Cambia de placeres, pero no cambies de amigos.


La casualidad no es, ni puede ser más que una causa ignorada de un efecto desconocido.


La ciencia es como la tierra; sólo se puede poseer un poco de ella.


Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.


Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia posterna al hombre ante la divinidad.


En la geometría no existen sectas.


El que sospecha invita a traicionarlo.


Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo.


Conviene siempre esforzarse más en ser interesante que exacto; porque el espectador lo perdona todo menos el sopor.


Si alguna vez, ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás. Seguro que hay algo que ganar.


La providencia nos ha dado el sueño y la esperanza como compensación a los cuidados de la vida.


Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una.


Las falsedades no sólo se oponen a la verdad, sino que a menudo se contradicen entre sí.


La parte más filosófica de las historia es hacer conocer las tonterías cometidas por los hombres.


La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.


La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.


Yo, como don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme.


Para conseguir la más pequeña fortuna, vale más decir cuatro palabras a la querida de un rey que escribir cien volúmenes.


Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo.


Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.


Nadie se da la muerte en un exceso de razón.


El verdadero valor consiste en saber sufrir.


No hay verdad que no haya sido perseguida al nacer.


Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.


Si los pobres empiezan a razonar todo está perdido.


Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.


El hombre se precipita en el error con más rapidez que los ríos corren hacia el mar.


La dicha no es más que sueño, y el dolor la realidad.


El que tiene miedo de la pobreza no es digno de ser rico.


Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.


La democracia sólo parece adecuada para un país muy pequeño.


El placer da lo que la sabiduría promete.


Sólo es posible afirmar en geometría.


La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda.


La religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio.


El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el propio secreto pasa por imbécil.


El primero que comparó a la mujer con una flor, fue un poeta; el segundo, un imbécil.


Los periódicos son los archivos de las bagatelas.


Los pueblos a quienes no se hace justicia se la toman por sí mismos más tarde o más pronto.


Si Dios no existiera, sería necesario inventarlo.


Cuando el espíritu está abatido, es menester sacudirlo.


La superstición es a la religión lo que la astrología es a la astronomía, la hija loca de una madre cuerda.


Hay que saber que no existe país sobre la tierra donde el amor no haya convertido a los amantes en poetas.


Calumniad, calumniad que algo quedará.


El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.


¡Dios mío, líbrame de mis amigos! De los enemigos ya me encargo yo.


El divorcio probablemente se remonta a la misma época que el matrimonio. Yo creo, sin embargo, que el matrimonio es algunas semanas más antiguo.


Quien se venga después de la victoria es indigno de vencer.


Una mujer amablemente estúpida es una bendición del cielo.


Las discusiones metafísicas se parecen a los globos llenos de aire; cuando revientan las vejigas, se observa cómo sale el aire y no queda nada.


Los celos cuando son furiosos, producen más crímenes que el interés y la ambición.


En el desprecio de la ambición se encuentra uno de los principios esenciales de la felicidad sobre la tierra.


Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.


Debemos amar a nuestro país aunque nos trate injustamente.


Claro que el café es un veneno lento; hace cuarenta años que lo bebo.


Los ejemplos corrigen mucho mejor que las reprimendas.


La razón me dice que Dios existe, pero también me dice que nunca podré saber lo que es.


El secreto de no hacerse fastidioso consiste en saber cuando detenerse.


Las mujeres son como las veletas: sólo se quedan quietas cuando se oxidan.


Morir por la democracia es como morir por el sistema métrico decimal.




Voltaire, (1694-1778) Filósofo y escritor francés.