Es una necedad arrancarse los cabellos en los momentos de aflicción, como si ésta pudiera ser aliviada por la calvicie.

Marco Tulio Cicerón

No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe.

Platón

Lo bello vale tanto como lo útil.

Victor Hugo

El tictac de los relojes parece un ratón que roe el tiempo.

Alphonse Allais

Sentir antes de comprender.

Jean Cocteau

En un espíritu corrompido no cabe el honor.

Tácito

Trabaja para mantener viva en tu pecho esa pequeña chispa de fuego celeste, la conciencia.

George Washington

A veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo.

Noel Clarasó

El fin de tener una mente abierta, como el de una boca abierta, es llenarla con algo valioso.

Gilbert Keith Chesterton

Vistas las cosas en la cámara oscura del recuerdo, toman un relieve singular.

Théophile Gautier

Paul Ambroise Valéry


Todos nuestros enemigos son mortales.


En toda discusión, no es una tesis la que se defiende sino a uno mismo.


Cuando alguien te lame las suelas de los zapatos, colócale el pie encima antes de que comience a morderte.


Un hombre competente es un hombre que se equivoca según las reglas.


¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto?


La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran.


Lo que ha sido creído por todos siempre y en todas partes, tiene todas las posibilidades de ser falso.


Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido.


El gusto está hecho de mil repulsiones.


Las obras no se acaban, se abandonan.


Los dioses facilitan el primer verso; los demás, los hace el poeta.


La esperanza nos sostiene, pero como sobre una cuerda tirante.


Hay que ser ligero como el ave, y no como la pluma.


Un hombre solo está siempre en mala compañía.


Lo que no se parece a nada no existe.


Nuestros pensamientos más importantes son los que contradicen nuestros sentimientos.


La historia es la ciencia de lo que nunca sucede dos veces.


La política fue en principio el arte de impedir a la gente meterse en lo que le importaba. En una época posterior agregósele el arte de comprometer a la gente a decidir sobre lo que no entiende.


La poesía es la ambición de discurrir, que aspira a verse cargada de más sentidos y ungida de más música, que el lenguaje ordinario.


El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.


Todo hombre lleva en sí un dictador y un anarquista.


Cuando conseguimos nuestro objetivo creemos que el camino fue bueno.


Lo más profundo del hombre es su piel.


Algunas veces la razón me parece ser la facultad de nuestra alma para no comprender nada de nuestro cuerpo.




Paul Ambroise Valéry, (1871-1945) Escritor francés.