No hay dos personas que lean el mismo libro.

Edmund Wilson

Los tontos no gustan de admirar las cosas sino cuando llevan una etiqueta.

Georges Benjamin Clemenceau

Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.

Paul Joseph Goebbels

Puedes acariciar a la gente con palabras.

Francis Scott Fitzgerald

Era un escritor con una gran imaginación: Imaginaba que todos sus libros se venderían.

José O. Caldas

El amor crea en la mujer, una mujer nueva; la de la víspera ya no existe al día siguiente.

Honoré de Balzac

Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto.

John Donne

La razón se hace adulta y vieja; el corazón permanece siempre niño.

Ippolito Nievo

Yo he vivido porque he soñado mucho.

Amado Nervo

La tristeza es un don del cielo, el pesimismo es una enfermedad del espíritu.

Amado Nervo


Lord Byron


Ciertamente, es agradable ver estampado el propio nombre; un libro es siempre un libro, aunque no contenga nada.


Jamás mueren en vano los que mueren por una causa grande.


Nunca aconsejéis a un hombre que desconfíe de una mujer con la que ya esté casado. Es demasiado tarde para él.


Luchar contra nuestro destino sería un combate como el del manojo de espigas que quisiera resistirse a la hoz.


La experiencia es el primero de los filósofos, pero el más doloroso cuando hemos llegado a conocer bien su ciencia.


El matrimonio es al amor lo que el vinagre al vino. El tiempo hace que pierda su primer sabor.


El mundo no puede dar alegrías tan grandes como son las que quita.


Es fácil morir por una mujer; lo difícil es vivir con ella.


El amor del hombre es algo aparte en su vida, mientras que el de la mujer es su existencia entera.


El mejor profeta del futuro es el pasado.


El amor encontrará su camino, incluso a través de lugares donde ni los lobos se atreverían a entrar.


Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor.


No hay cosa más incierta que el numero de años de las señoras que se dicen de cierta edad.


La vida es demasiado corta para dedicarse al ajedrez.


La sangre sirve sólo para lavar las manos de la ambición.


Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo.


La amistad es el amor, pero sin sus alas.


El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.


El que no ama su patria no puede amar nada.


Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso.


La consecuencia de no pertenecer a ningún partido será que los molestaré a todos.


Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo.



Lord Byron

Lord Byron, (1788-1824) Poeta británico.